El latiguillo del vago: ¡Cuánto trabajo tengo!


Las personas realmente ocupadas raramente hablan de su trabajo. Bastante tienen con sufrirlo día a día para ir comentándolo por ahí a deudos y allegados. En sentido contrario, todos aquéllos que ensalzan con frivolidad su volumen de trabajo, carecen por lo general de materia con que rellenar su jornada laboral lo que les lleva a pregonarlo sin reparo.

Las frases hemos estado trabajando en esto o tengo mucho trabajo son patrimonio de profesiones como toreros, modelos o artistas de diversa índole a los que les basta unas horas de verdadera ocupación para ganar lo que al resto les cuesta días o meses. Pero también en el ámbito empresarial la muletilla se ha convertido en uso común. He aquí un caso paradigmático: llamé  a una asociación sectorial que conozco bien y sé positivamente que sus responsables no tienen funciones conocidas. Mi objeto era concertar una reunión ¡con dos meses de antelación!.

  - Buf, a ver si encuentro un hueco porque este año estamos a reventar – me dijo la directora de comunicación, mientras pasaba las páginas de su agenda vacía
¿Queréis saber quiénes trabajan con pico y pala en el fondo de la mina? Muy sencillo: los que no se toman la molestia de mencionarlo.


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Imagen|Oskay

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