Pánico escénico: ¡una presentación!

 
Uno de los retos más importantes que asume un ejecutivo es el de hacer presentaciones en público. Las exposiciones pueden llevarse a cabo desde en entornos reducidos – una reunión departamental, por ejemplo – hasta en grandes auditorios delante de cientos de personas. De la actitud adoptada sobre el escenario y la correcta emisión del mensaje depende el éxito de nuestra intervención.

El otro día asistí a un curso de Cómo hacer presentaciones en el que me enseñaron, entre otras cosas, a                       gestionar los silencios. ¿Habéis probado a quedaros callados a mitad de una presentación? ¿Sois capaces de hacer una pregunta al auditorio y quedaros sin decir nada cuatro o cinco segundos?

Durante el curso, descubrí una tecla increíble que desde entonces empleo con asiduidad en mis intervenciones: la de la letra N. ¿Sabíais que cuando estáis proyectando en Power Point (diapositiva en modo de proyección), presionando la tecla N se vuelve la pantalla a negro? De este modo, el protagonismo retorna al presentador (terror!!!) pues el público concentra toda su atención en él. A fin de cuentas, ¿no es él el artífice de su obra?

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