El veneno de los Títulos Profesionales


En mis viajes por Europa, he conocido a directivos de nuerosos sectores de actividad y diversos niveles profesionales. La mayoría de ellos, en un momento u otro de la entrevista, me han tendido sus tarjetas de visita en la que se reflejaba su nombre completo, posición y diversos datos de contacto.  

Haciendo acopio físico y mental de tantas y tan variadas credenciales, reparo en la singularidad de los títulos profesionales impresos en las cartulinas. Por término general, abundan las denominaciones largas como vagones y en la mayor parte, menudean frases como international services, business planning o managing director seguidas de, a menudo, no pocos predicados. Al final del día, me pregunto ¿pero estas personas a qué se dedican realmente? 

Desde el punto de vista profesional, ¿no es cierto que cuanto más se acota el cometido, menor número de tareas contiene? ¿no se oculta a menudo la ineficacia tras títulaciones grandilocuentes y rimbombantes? ¿necesita un acreditado profesional en su área disfrazarse con un título desmesurado? ¿o más bien, lo considera pagado con una denominación recortada y humilde: comprador, administrador, gerente, ...? +

Entonces, si hacemos una reflexión colectiva, ¿se podría establecer una relación entre la longitud del título profesional y la falta de contenido del puesto que designa? ¡A lo mejor nos llevamos una sorpresa...!

Imagen| That's me at the bottom

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