En nuestras Presentaciones, ¿somos interesantes ante nuestro público?


¿Qué tipo de ponente triunfa dando cuando se pone ante un público profesional? ¿El que transmite gran cantidad de datos relevantes relacionados con el asunto de la ponencia o el que esboza cuatro ideas genéricas y relata algunas anécdotas interesantes? Os sorprendería descubrir que, hasta en los entornos más circunspectos, por regla general, es el segundo. ¿A qué tipología de speaker pertenecéis cuando os enfrentáis a una audiencia experimentada: a la primera o a la segunda?

Lo que realmente se valora de un ponente es su actitud ante la audiencia y la seriedad con que encara el objeto de la presentación. De ello depende la opinión que los asistentes se lleven de él y por consiguiente, la valoración de la compañía que representa.

¿Qué se queda el público de una presentación? Sorprendente pero cierto: al cabo de unos meses, tan solo conserva una imagen vaga y difusa del ponente y apenas nada del contenido Y la  mejor impresión  la causa una persona desenvuelta, simpática y convincente.

Dijo Voltaire,

Es más importante ser interesante que ser preciso porque el público lo perdona todo menos el aburrimiento


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