La tecnología ya no es el límite para el rendimiento


En la actualidad, los adelantos tecnológicos han transformado el ritmo nuestro trabajo.
Enviar una comunicación por e-mail con un documento adjunto cuesta breves segundos. Poco más tiempo toma realizar una presentación rescatando otra antigua, elaborar una estadística utilizando hojas de cálculo anteriores o redactar un informe usando un modelo estándar. Conseguir un testimonio gráfico es tan fácil como pulsar una tecla del móvil y obtener una información es tan rápido como lo son nuestros dedos sobre el teclado.

Entonces, ¿cuál es el límite a nuestra productividad? Aunque cueste asumirlo, la frontera se ha movido a nuestro campo al no ser otra que nuestra capacidad. Ya no caben excusas sobre el funcionamiento de los sistemas, la accesibilidad a la información, la lentitud del correo, ... La técnica no solo ha dejado de ser nuestro enemigo sino que nos da patente para demostrar lo que sabemos hacer.

Hoy podemos observar, nuestro rendimiento se basa en:
  •  nuestra memoria para recordar las actividades realizadas a toda velocidad

  • nuestra agilidad para resolver problemas en cuanto aparecen

  • nuestra versatilidad para acometer varias tareas a la vez

  • nuestro conocimiento informático para manejar diferentes programas y saltar de uno a otro sin sumar ineficiencias.
Así podemos contemplar ante vosotros la gloria de nuestro tiempo en el ámbito laboral: las personas enfrentándose a cuerpo limpio a todas sus responsabilidades sin más trabas ni limitaciones que su propia competencia.


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