Ventajas del uso de Presentaciones Zen en la Empresa

presentación zen: sed

Hoy los tiempos adelantan que es una barbaridad, decía Don Hilarión en La Verbena de la Paloma. Y a la misma velocidad que los tiempos, evolucionan las presentaciones en Power Point.
Sí, señores. Se acabaron las insufribles diapositivas repletas de texto ininteligible, las enumeraciones con bullet points y los clip arts puestos de cualquier manera. En el siglo XXI, las personas están saturadas de información y lo que desean cuando un profesional se les pone delante para presentarles un producto, servicio o proyecto es que les transmita ideas sencillas, claras y bien estructuradas. A su auxilio han acudido las que se han dado en llamar presentaciones Zen.

Las presentaciones Zen


Las presentaciones Zen se basan en la transmisión de conceptos concretos y sencillos plasmados en diapositivas individuales y apoyados por una potente carga visual. El resultado es que el espectador se relaja al no tener que interpretar decenas de datos y leer abigarrados textos, recibiendo de este modo el mensaje de forma agradable y rápida. Al finalizar la sesión, su sensación no solo no es de insuperable sopor sino que posiblemente, la considere una reconfortante experiencia.

La filosofía de las presentaciones Zen se podría reducir en los siguientes puntos:

  • Escribir una sola frase en cada una de las diapositivas sin limitar el número de ellas que introducimos en la presnetación. Si las diapositivas son gratis, por qué vamos a escatimarlas

  • Ilustrar cada uno de los conceptos con una imagen de gran calidad, a gran tamaño, si es posible  que ocupe la totalidad de la pantalla 

  • Conceptualizar los gráficos colocando como mucho, uno por diapositiva y evitando los formatos estándar de Power Point 

  •  Editar el texto de modo que subraye la idea que se intenta transmitir, moviéndolo espacialmente en función del mensaje que queremos comunicar, cambiando el tamaño de algunas palabras o incluso, incluyendo imágenes dentro de la propia frase

  • Huir de la monotonía de los fondos uniformes eligiendo un color de base diferente para cada una de las diapositivas en función de la sensación que queramos transmitir con la misma 

  • Restringir al máximo el uso de animaciones

El esfuerzo que se exige al creador de la presentación es mucho mayor al tratarse de obras más extensas y elaboradas que las de formato tradicional. Y es que para cada diapositiva debe escoger una imagen significativa y alusiva al contenido de la misma y ser original y prestar la máxima atención a la hora de escoger el formato de texto. Sin embargo, el resultado de tanta creatividad merece la pena. Hay que considerar que las exposiciones en público son ocasiones únicas en las que contamos con toda su atención e interés y es una actitud inteligente intentar aprovecharlas al máximo.

Las imágenes que ilustran este post proceden de presentaciones que son claros ejemplos de síntesis y claridad. Podéis encontrarlas junto con muchas otras en el portal de presentaciones slideshare. No dudéis en echarles un vistazo y en poco tiempo aprenderéis la sencilla técnica que se requiere para su elaboración.


El uso de las presentaciones Zen en la empresa


Es evidente que el gran divulgador a nivel mundial del concepto de presentaciones Zen fue Steve Jobs, consejero delegado de Apple. Jobs utilizó regularmente este formato para presentar en público sus nuevos productos consiguiendo que sus conceptos elementales expresados sobre fondos de color azul cobalto se convirtieran en un icono de concreción y estilo, y dieran la vuelta al mundo.


presentación zen sobre el cambio


Sin embargo, el uso de las presentaciones zen no está limitado a gurús ni a figuras mediáticas sino que es extensible a nuestro medio natural y doméstico: el de la empresa. Y es que esta nueva filosofía de comunicación sirve tanto para pequeñas exposiciones dentro del departamento como para grandes discursos emitidos a nuestros clientes. Su espectacular formato contribuye a centrar la atención del oyente en el mensaje que queremos comunicarle, permite que absorba su contenido en pequeñas dosis y transmite una sensación de organización y de serenidad ante nuestro público.

Transformar una presentación tradicional en una presentación zen es un ejercicio que puede llevar horas e incluso, días. Para conseguirlo, hay que desmenuzar cada frase e ilustrar inspiradamente cada una de las páginas que componen el documento. Sin embargo, es gratificante comprobar el diferente efecto que produce sobre los asistentes, sobre todo, si ya conocían la presentación anterior. Os invito a que hagáis la prueba con vuestra próxima proyección. ¡Os aseguro que el cambio es espectacular!


También te puede interesar

6 consejos para triunfar con una presentación
Imágenes que impactarán en vuestras presentaciones
Convención de ventas: un importante instrumento de motivación
Ventajas de impartir charlas profesionales


Imágenes|Shift happens Thirst

No hay comentarios: