5 Trucos para combatir el Miedo



Los directivos nos enfrentamos cada día a nuevos retos que debemos solventar de una manera decidida y rápida. La incierta perspectiva sobre su resultado, a menudo, nos infunde miedo lo que nos conduce a un estado de angustia y de parálisis. Desde el punto de vista sicológico, existen dos grandes miedos: el miedo al fracaso y el miedo al rechazo. A ellos, se suman los inherentes a un puesto de trabajo de responsabilidad: miedo a la degradación o incluso, al despido. De su clara identificación y correcta gestión depende la fluidez y efectividad de nuestro trabajo.

A continuación os paso algunos consejos que pueden ayudarlos a reconocerlos y burlarlos.

1. Reconocerlos 

Lo primero es reconocer que tenemos miedo e identificar a qué lo tenemos y por qué se produce. Si no somos capaces de identificarlo, difícilmente podremos enfrentarnos a él y combatirlo con eficacia. 

2. Centrarse en el presente

El miedo surge de las imágenes mentales que generamos sobre lo que puede suceder si fracasamos o no logramos el objetivo marcado. El antídoto reside en centrar nuestros pensamientos en las acciones presentes antes que en los sucesos futuros. A fin de cuentas, si realizamos un buen trabajo ahora, hay muchas más posibilidades de que el resultado sea positivo. Sin embargo, si nos paralizamos por el miedo a un revés, es muy probables que el resultado empeore

3. Minimizar sus consecuencias

Al tratarse de imágenes mentales, la solución pasa por asumir que los resultados de un fracaso serán livianos y digeribles y en ningún caso, traumáticos o insuperables. En ocasiones, es preciso engañarse a uno mismo para ganar en tranquilidad y en salud. 

4. Fortalecer el cuerpo

Estar sano físicamente permite ver los acontecimientos desde una óptica optimista. Todos conocemos los perniciosos efectos del cansancio sobre nuestro estado de ánimo y sobre las imágenes mentales que generamos. Dormir bien, llevar una alimentación sana y realizar ejercicio moderado de forma diaria ayudan a tener una visión positiva de los resultados de nuestros actos y aligeran la presión sicológica sobre nuestra actividad. 

5. Ser humilde

Como hemos dicho, uno de los tipos fundamentales de miedo es el miedo al rechazo. El directivo teme que se le afrente su falta de prestancia o capacidad para la resolución de problemas o la consecución de objetivos. Ello es proporcional a su ego, es decir, a la imagen mental de sí mismo, que, dependiendo de su posición, puede hallarse muy inflamada. La solución pasa por rebajar la percepción sobre uno mismo, admitiendo hallarse en un proceso de aprendizaje continuo en el que se combinan éxitos con eventuales tropezones. La convicción de "haber llegado" a una posición genera un constante temor a una caída que conduce al pánico intelectual.

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