El Showroom en nuestras instalaciones: una efectiva promoción


Una buena idea puede malograrse por una mala percepción del producto ya sea en el punto de venta, ya en el domicilio del consumidor. Para evitarlo, muchas compañías han construido salas de exposición en sus propias instalaciones para estudiar la apariencia del producto antes de lanzarlo al mercado. La sala puede consistir en una habitación amueblada si se fabrican muebles, una cocina si se trata de menaje, un lineal de supermercado en el caso de productos de consumo, etc.

Las salas de exposición permiten obtener una imagen global del producto imbricada en su entorno natural. Ello da pie al departamento de marketing a realizar tests visuales, pulsar la opinión de otros colaboradores (fabricación, logística, etc.) y realizar cambios de última hora sobre el producto.

El grupo Nestlé tiene en sus instalaciones de Esplugues de Llobregat lo que llaman el Shopper Experience Center que además de una sala de conferencias, incorporan unas góndolas de supermercado en las que los productos de la empresa comparten espacio con otros de su competencia. Se utiliza tanto para impartir charlas sobre el producto o sus componentes como para valorar posibles mejoras a la vista sobre el lineal.

Los showrooms internos constituyen además una efectiva herramienta de promoción. Muchas personas que participan en los procesos de fabricación, distribución o administración son totales desconocedores del producto de su empresa. Las novedades que se lanzan al mercado raramente se les comunican y acaban enterándose al encontrarlas en la tienda. Las exposiciones que se colocan a la vista de los empleados constituyen un recurso de cohesión y motivación dentro de la compañía. De este modo, los trabajadores pueden reconocer los bienes que ayudan a desarrollar y engendrar orgullo por ellos.

Otra buena idea es colocarlas en la sala de recepción haciendo así promoción de la marca ante proveedores, repartidores, clientes y cualquier otro visitante, en general. De este modo, pueden entretener el tiempo de espera impregnándose de los bienes de la empresa apoyados por carteles, folletos y otros reclamos promocionales.

El producto es uno de los mayores activos de la empresa y no se debe desaprovechar ninguna oportunidad para incrementar sus opciones de venta mediante un adecuado diseño y, sobre todo, promocionándolo activamente ante todos los públicos posibles.


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Imagen|Jenniferstoddart

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