¿Analizáis Vuestro Producto dentro del Supermercado?


Algunos estudios afirman que más del 70% de las decisiones de compra se deciden en el punto de venta. Esto significa, que para la mayoría de los productos, el consumidor sabe lo que desea pero al entrar en la tienda no ha decidido la marca y la referencia exacta. La estantería del supermercado es por lo tanto, el lugar en donde el fabricante se la juega, más allá de sus campañas de publicidad y acciones promocionales.

Los pocos segundos que el consumidor circula delante de nuestro producto son cruciales para provocar una selección de compra que nos favorezca. La estantería se convierte en una selva en donde todos los productos compiten por ser escogidos pero solo unos pocos lo consiguen. Una pequeña diferencia que atraiga la percepción del consumidor puede inclinar la balanza hacia uno u otro lado.

Teniendo en cuenta lo anterior, ¿estudiáis la apariencia de vuestro producto en el punto de venta? ¿Lo comparáis con productos de la competencia? ¿Cuál se percibe primero por sus formas o grafismos? ¿Qué marca se identifica antes? ¿Qué envase es más sencillo de coger?

Muchos departamentos de marketing gastan miles de euros en el diseño y lanzamiento de sus productos, así como en costosas campañas publicitarias a través de diversos canales. En el momento de ponerlo en el mercado, no escatiman esfuerzos para darlo a conocer realizando promociones de dos por uno, regalo, descuento de introducción, etc. Pero, y aquí viene lo bueno, prácticamente ninguno se acerca al supermercado a ver su apariencia real en el punto de venta.


Errores más comunes 

Los errores en la colocación del producto en el lugar donde todo se decide pueden dar al traste con todos los esfuerzos de desarrollo de producto de la compañía. Entre los más habituales, destacan:
  • Etiquetas muy pequeñas o poco legibles que dificultan la identificación del producto
  • Deficiente contraste de colores entre el grafismo de la marca y el envase
  • Descoordinación de colores entre el envase y el embalaje expositor
  • Información excesiva o irrelevante en la cara frontal del producto que desorienta al consumidor
  • Etiquetas del producto ocultas por el embalaje expositor
  • Envases inestables que caen sobre el lineal dejando de ser percibido por el consumidor: sobres de sopa, loncheados, platos preparados, etc.
  • Envases que no pueden extrarese con facilidad del embalaje expositor lo que impulsa al consumidor a escoger otra marca
  • Roturas en el embalaje para extraer los productos lo que ofrece una pobre apariencia del producto sobre el lineal
  • Producto colocado al revés o en posición no comercial
A igualdad de precio y calidad, que nuestro producto destaque por su atractivo en el lineal es una garantía de venta. Para ello, es crucial optimizar el diseño del envase y del embalaje expositor, dando prioridad a la armonía gráfica y a la claridad en la emisión de la tres informaciones básicas que el consumidor espera recibir:
  • de qué producto se trata
  • cuál es su sabor o variedad 
  • quién es la empresa fabricante

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