Trucos originales para los Viajes de Empresa


Dar vueltas por el mundo a cuenta de la empresa hace aguzar el ingenio para resolver los pequeños o grandes problemas que van surgiendo por el camino. A menudo, la falta de medios obliga a utilizar remedios improvisados y caseros, pero no por ello menos efectivos. Veamos algunos:



Trucos para mantener la higiene


  • Una mancha inoportuna puede arruinarnos una comida o cena de empresa si no tenemos una muda a mano. Un truco bien conocido para salir del paso consiste en humedecer una toalla en el cuarto de baño y aplicarle jabón de manos o gel de ducha. A continuación, solo hay que frotar enérgicamente la mancha para que desaparezca, al menos en su parte más visible.

  • Del mismo modo, tras un largo viaje las camisas suelen salir arrugadas de la maleta  poniéndonos en un aprieto ante un compromiso profesional. Un truco consiste en colgarlas del cortinero del baño mientras se toma una buena ducha de agua caliente. Tras unos minutos, el vapor desprendido por el agua actúa sobre la prenda consiguiendo alisarla casi completamente.

  • Los pantalones suelen acabar como un acordeón tras un largo viae por carretera. Si son de algodón, podemos ayudarles a recobrar su forma de la siguiente manera. Se ponen sobre el suelo del baño o la bañera y se salpican con abundante agua. Seguidamente, se estiran con fuerza y se dejan secar durante la noche o se les aplica el secador.

  • Cuando se ha olvidado la espuma de afeitar en casa, el jabón de manos constituye un excelente sustitutivo, sobre todo, si es de pastilla. Espumándolo con agua y extendiéndolo generosamente por la cara puede hacer deslizar la cuchilla como el mejor producto del mercado.


Trucos para combatir el insomnio

  • Los propensos al insomnio, entre los que me cuento, no acaban de entender cómo en la mayoría de los hoteles no es posible cerrar las cortinas por completo dejando siempre un resquicio para que se deslice la primera luz mañanera. Una persona que conozco llevaba en su equipaje junto con su juego de tapones para los oídos, una pinza de tender con la que unir los extremos de las cortinas. De esta original manera conseguía salvaguardar su descanso.

  • En ocasiones extremas, se puede resolver el problema del exceso de luminosidad en la estancia con un curioso artefacto: se cogen dos calcetines largos del equipaje (limpios, por supuesto) y se anudan por ambos extremos. Luego, se colocan alrededor de la cabeza cubriendo los ojos. Al tumbarse hay que tener la precaución de colocar los nudos en puntos donde no apoyaba la cabeza. De este curioso modo, he conseguido configurar un rudimentario, aunque efectivo, antifaz. 

  • El ruido puede ser otro incómodo trastorno en los hoteles. A veces, tenemos la mala suerte de dormir junto al ascensor o la escalera soportando tanto los pasos de noctámbulos como de madrugadores. En otras, el aire acondicionado del hotel está centralizado no pudiendo evitar, por tanto, el zumbido de sus motores durante la noche. Por último, algunos establecimientos no están bien insonorizados y el estruendo del tráfico se cuela en nuestro duermevela a primera hora de la mañana. Cuando no hemos cogido tapones para los oídos, una solución de emergencia puede ser la siguiente: se cogen dos trozos de papel higiénico del baño y se humedecen en el lavabo. A continuación, se moldean y se secan ligeramente, introduciéndolos en los oídos. Es importante dejar uno de los extremo del tapón seco y largo para poder extraerlo con facilidad. De modo contrario, quizás necesitaríamos pinzas para pescarlos de del oído. Sin duda, se trata tan solo de una solución extraordinaria recomendable para ocasiones especiales ya que la humedad en contacto con nuestras membranas puede provocar otitis, resultando peor el remedio que la enfermedad.

Otros trucos de utilidad


  • Una chaqueta con bolsillos es nuestra mejor aliada para salvar los controles de policía de los aeropuertos. Y es que no solo sirve para guardar la billetera sino que a la hora de pasarla bajo el escáner, pueden meterse en ella las llaves, las monedas e incluso, el reloj de pulsera. De este modo, resulta sencillo recuperarlos posteriormente asegurándonos de que no hemos olvidado ninguno en la bandeja. Al mismo tiempo, nos permite preservar la intimidad de nuestros enseres y recolocarlos en un lugar alejado de miradas indiscretas.

  • En las tórridas jornadas de verano, mantener fresca la habitación del hotel en nuestra ausencia es garantía de bienestar durante la noche. Como sabéis, para salir del cuarto es necesario retirar la llave del interruptor deteniendo por consiguiente el funcionamiento del aire acondicionado. Un truco sencillo consiste en dejar una tarjeta de puntos u otra sin valor financiero (no una de crédito, claro) en su lugar. De este modo, la habitación conserva su temperatura de cara a afrontar los rigores de la noche. Algunos hoteles de vacaciones ya se adelantan al impulso del cliente entregándole dos llaves en recepción, una para accionar la puerta y otra, para dejarla en el conmutador. 

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