¿Casual Friday o Casual Week?


Hasta el día de hoy, los hombres hemos estado obligados a acudir al trabajo vestidos de uniforme. Porque el pantalón oscuro, la chaqueta americana y la corbata no pueden calificarse de otro modo que de estricto uniforme profesional. Y si al menos fuera cómodo... Pero la corbata que ceñimos al cuello no es sino una asfixiante argolla que nos atenaza durante toda la jornada. Sin embargo, las mujeres han conseguido liberarse hace tiempo de tan pesada carga pudiendo acudir al trabajo con un traje de chaqueta, una blusa y un pantalón o un simple vestido, a su libre elección.


Relajación en la etiqueta

Por suerte, en los últimos años, la etiqueta se está relajando en lo tocante a la indumentaria exigida en el trabajo. El primer peldaño lo marcó el llamado Casual Friday, una moda procedente de la cultura anglosajona que relaja el código de vestimenta el último día de la semana. La agradable tendencia auspiciada por el Casual Friday se extendió rápidamente por Occidente, siendo hoy de uso común en muchas empresas europeas y americanas.

A continuación, muchas compañías disculparon su código de vestimenta para las estancias en la empresa que no implicaran reuniones con clientes ni visitas al exterior. De este modo, tan solo las personas en contacto con compradores (comerciales, técnicos post-venta, gerentes, etc.) llevarían chaqueta y corbata mientras que el resto vestiría de forma casual, aunque elegante, es decir sin caer en el estilo sport.

Otro punto de inflexión lo han marcado las compañías ubicadas en los países más calurosos, como España. Acudir a una reunión profesional ataviados con corbata cuando el aire se caldea a más de 40º es más un acto de heroísmo que de racionalidad. Por ello, los profesionales han llegado a un acuerdo tácito para emplear tan solo una camisa desabotonada durante los meses de mayor rigor: Julio y Agosto.

Finalmente, podemos afirmar que en la actualidad, algunas compañías han descabalgado por completo de su código de etiqueta, lo que parece una postura coherente con los tiempos que corren. Según mi experiencia, en España las empresas radicadas en el litoral mediterráneo - Cataluña, Comunidad valenciana, etc. - suelen ser más permisivas con el uso de ropa informal que las ubicadas en el Centro o Sur de la Península, mucho más cumplidoras con los conceptos tradicionales del vestir. En ellas, una camisa y un jersey se consideran prendas correctas para acudir al trabajo y una chaqueta sin corbata, indumentaria respetuosa para visitas externas.


La tendencia que viene

Entonces, ¿cuál sería la postura idónea y que nos pueden deparar los próximos años? Bueno, en mi opinión, tanto en la oficina como si asistimos a entrevistas comerciales hay que seguir vistiendo con elegancia y decoro. Pero el tiempo de los uniformes rígidos y encorsetados ya ha pasado por lo que, salvo casos excepcionales, no tiene sentido seguir usando prendas procedentes del siglo XVII, como la corbata. La elegancia no está reñida con la comodidad por lo que podemos perfectamente vestir camisas lisas o a rayas con pantalones discretos y zapatos bien combinados sin menoscabar nuestra presencia o imagen. Hoy los títulos y la apariencia están dando paso a valores más consistentes para la empresa como la rentabilidad y la eficacia individual. Por ello, ésta será sin duda una tendencia que se consolidará en las próximas décadas permitiendo a nuestros hijos acudir con más holgura al trabajo. ¡Bastante tendrán con competir para conservar su puesto y concentrarse en progresar dentro de la compañía!


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Imagen|Kevin N. Murphy

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