Las primeras Telefonistas fueron Niños


Hoy estamos habituados a contactar con nuestros interlocutores a través de modernos Smart Phones, bien realizando llamadas telefónicas, bien enviando un mensaje o incluso, a través de cámaras de vídeo integradas que transmiten nuestra imagen. Pero esto no siempre fue así. En los inicios de las telecomunicaciones, a finales del siglo XIX, las llamadas debían pasar necesariamente por centralitas telefónicas en donde una recepcionista las gestionaba personalmente. Las centralitas disponían de clavijeros en los que las muchachas  conectaban manualmente con el destinatario insertando el cable en el correspondiente número de destino.


Niños en las centralitas

Pues bien, tal como nos desvela Wikipedia, en los albores de la telefonía los operadores no eran otros sino niños. Así como suena. La compañía pionera en la instalación telefónica propiedad de Alexander Graham Bell aplicó en la nueva tecnología los métodos que ya había probado con éxito en el envío de telegramas. Los niños se habían manifestado como excelentes gestores en los servicios de telegrafía. Sin embargo, enseguida los pequeños empezaron a cometer errores en el de telefonía al comportarse como correspondía a su corta edad: quedándose dormidos sobre la mesa, jugando mientras contestaban al teléfono y haciendo las mil trastadas.

Así que en 1878 la compañía decidió contratar a una mujer para realizar el servicio, consiguiendo con el tiempo consolidar el puesto para las damas dada su dulzura y eficiencia en la atención al público. A día de hoy, casi podemos afirmar que la mayoría de las gestoras telefónicas sigue la tendencia inicial y ertenecen al género femenino


Las telefonistas de hoy en día

Hoy en día, las telefonistas como tales, prácticamente han desaparecido del mundo empresarial. Generalmente, son las recepcionistas  las que reciben las llamadas entrantes a la compañía y los propios trabajadores, los que realizan sus llamadas personalmente, sin necesidad de usar intermediarios. Sin embargo, todavía se echa mano de la gestión telefónica para algunas tareas profesionales. Hoy la atención telefónica ha quedado casi exclusivamente relegada a funciones de atención al cliente tales como servicio post-venta o gestión de reclamaciones. También el marketing telefónico tiene su hueco en el ámbito de las telecomunicaciones permitiendo ofrecer promociones y servicios al consumidor por vía telefónica.

¡Quién iba a decir a los operadores de telefonía móvil que nos persiguen con sus insistentes ofertas de cambio de tarifa que sus antecesores y pioneros en la comunicación no fueron sino niños!


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