4 Estilos de Dirección a escoger


La forma en que un ejecutivo dirige a sus subordinados es clave para el buen funcionamiento de un departamento. Y es que ya ha pasado el tiempo de las genialidades individuales y de empleados seguidores de líderes visionarios. Hoy los buenos proyectos surgen del trabajo enlazado y coordinado del equipo por lo que el jefe se ha convertido más en impulsor e incentivador de su actividad que en director propiamente dicho.

Aún asi, todos los estilos básicos de dirección han tenido utilidad en algún momento de la historia o son necesarios en determinadas fases de un proyecto. Tradicionalmente, se ha hablado de cuatro formas de dirección que pasamos a analizar:


1. Dirección autoritaria 

Se basa en la emisión de órdenes directas a los subordinados que deben acatarlas sin responder. Es propio de épocas anteriores y reflejo de sociedades antidemocráticas. Se basa en el principio de que una persona tiene todo el conocimiento y el resto no es capaz de aportar ideas de valor para la compañía. Por tanto, parte de un concepto que desaprovecha buena parte de los recursos disponibles en la empresa: la inteligencia de sus empleados. Además, el trabajador ante un esquema autoritario, no solo desiste de adoptar decisiones sino que bloquea su actividad, reduciendo radicalmente el rendimiento y aporte realizado a la compañía. Aunque es un tipo de dirección desterrado, todavía se descubre en algunos entornos lo que provoca desmotivación y bajas voluntarias, cuando no directamente, represalias contra la dirección. 


2. Dirección participativa

Con este estilo de dirección, el jefe no toma decisiones sin antes haber escuchado a su equipo, pudiendo sopesar entonces diversos aspectos y soluciones del problema. La dirección participativa entiende que los trabajadores pueden desarrollar opiniones e ideas de interés pero centraliza la toma de decisiones en el jefe. La razón suele estribar en su mayor experiencia o conocimiento de la materia por lo que ejerce cierta tutela sobre sus subordinados. En cualquier caso, siempre es un recurso mejor que el caso anterior incluso ante colaboradores novatos como canteranos o becarios.  


3. Dirección delegativa

Con este estilo de dirección, el jefe delega en sus subordinados la toma de decisiones sobre asuntos de su responsabilidad. Se basa en un reconocimiento de sus capacidad e independencia de criterio para tomar decisiones correctas. No obstante, a pesar de su confianza, el superior no deja de realizar un seguimiento de su actividad y de evaluar los resultados de su actuación, implementando medidas correctoras cuando lo estima oportuno.


4. Dirección permisiva

Es la propia de jefes que no intervienen en la toma de decisiones y que no realizan un seguimiento o evaluación de la actividad. Se trata de un estilo de dirección que desautoriza la figura del jefe ya que no interviene en ninguna fase del desarrollo del proyecto. Sin embargo, se utiliza en casos de cargos institucionales que desconocen la materia de su departamento o de jefes recién llegados a un nuevo mercado o sector y que deciden tomarse un tiempo de aprendizaje. La dirección permisiva es adecuada cuando se cuenta con equipos experimentados que no necesitan vigilancia para hacer correctamente su trabajo y jefes inexpertos que tienen la prudencia de demorar la toma de decisiones hasta estar preparados para ello.
La elección de uno u otro estilo de dirección depende de las características de la tarea a desempeñar y de las capacidades de los miembros del departamento. Evidentemente, la dirección participativa y la delegativa sacan mayor provecho de las capacidades de los subordinados fomentando además su motivación e implicación en los proyectos impulsando así sus posibilidades de de éxito.



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Imagen| H.D. Hancock

1 comentario:

Maria Julia dijo...

La formacion de ejecutivos resulta una inversión clave para el éxito de una empresa y el adecuado desempeño de un equipo de trabajo.