¿De dónde proceden las mejores Ideas de Producto?



Las buenas ideas son las que nos pueden proporcionar ventajas competitivas sostenibles que marquen la diferencia en el mercado. No importa en qué departamento se produzcan, una mejora en cualquiera de los procesos que forman la columna vertebral de la empresa, pueden ser claves para lograr diferenciarse. Algunas nos ayudan a conseguir productos más baratos, otras, a ofrecer ventajas al consumidor que le impulsen definitivamente a comprarnos. Pero ¿de dónde proceden las buenas ideas que tan bien han sabido capitalizar algunas compañías para alcanzar el liderazgo?


1. De la imitación

Como muchos sabéis, la imitación es la forma más sencilla y barata de incorporar mejoras en el producto. No es necesario que el objetivo de nuestra copia sea un competidor. También puede tratarse de un antiguo producto lanzado por nuestra compañía o de una aplicación en uso en otra gama o mercado. Tened en cuenta que muchas de las buenas ideas ya existen, solo hay que identificarlas y captarlas en vuestro beneficio.


2. De la observación de los consumidores y usuarios

Los mejores conocedores de nuestro producto y los que mejores ideas pueden aportar son los propios usuarios. Solo observando su modo de utilizarlo ya podemos descubrir oportunidades de mejora. Por ello, es importante acudir a los puntos de consumo o repartir nuestro producto entre colegas y voluntarios y luego, pedirles un feedback que pueda servirnos de guía.


3. De solicitudes de nuestros clientes

A veces, los clientes nos plantean problemas aparentemente irresolubles pero de su análisis y estudio podemos extraer soluciones sorprendentes. Dejemos que los clientes nos pidan aplicaciones para mercados o productos residuales o aparentemente imposibles de diseñar. Seguro que tras darle algunas vueltas, se nos ocurren modificaciones aplicables a nuestras gamas más rentables.


4. De reuniones de creatividad

Si todo lo anterior no basta, también podemos organizar reuniones de creatividad en las que aplicando ciertas técnicas (brainstorming, asociación de ideas,...) obtengamos ideas radicales y rompedoras que puedan ser de aplicación a nuestro producto.


Reunión de creatividad

5. De la inspiración

La persona que más a menudo piensa en el producto es la que tiene la responsabilidad de diseñarlo. Por ello, no es extraño que, a veces, su subconsciente le proporcione la solución que anda buscando. Basta con posar el problema en la mente y dejar que las soluciones vayan surgiendo. La inspiración puede llegar en cualquier momento, pero suele aparecer en periodos de descanso en los que el subconsciente se suelta la melena: en la ducha, en el sillón, en el coche... Y es que, a veces, para solucionar a un problema no hace falta más que dejar de pensar.

Así pues, busquemos ideas originales y no tengamos miedo en implementarlas con rapidez, antes de que lo haga la competencia. Solo así llegaremos a alcanzar la posición de liderazgo en el mercado que tanto deseamos.



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