Cómo combatir los acuerdos de precios


Cómo combatir los acuerdos de precios


De vez en cuando saltan a la prensa denuncias a determinados sectores de actividad imputándoles acuerdos de precios, técnicamente llamados colusorios, con el fin de falsificar la libre competencia en beneficio propio. Estos acuerdos existen y se dan en determinadas épocas para algunos sectores potenciados por diversos factores.


Cómo detectarlos

El acuerdo colusorio es una sospecha que sobrevuela a menudo sobre la actividad empresarial y que supone un auténtico dolor de cabeza para los jefes de compras. A menudo, no existe otro modo de comprender que el proveedor habitual sea siempre el más barato cuando se tiene la seguridad de que en el mercado existen mejores precios. Entonces, todas sus excusas parecen válidas para defender la inflamada oferta y las de los competidores para sobrepujarla o retirarse con premura de la puja.


Dónde se suelen dar

Los acuerdos sobre establecimiento de precios pueden surgir en cualquier mercado y sector de actividad por la voluntad de sus miembros pero se dan con mayor facilidad en determinadas áreas.

  • Las productos homogéneos y, por tanto, homologables a los del resto del sector son candidatos destacados a adoptar acuerdos ilegales. En ellos, se enmarcan las materias primas - petróleo, minerales, harina, chocolate, etc. - los materiales de construcción - ladrillos, cemento, etc. - y los servicios de suministro básico, como el agua, la electricidad o el gas. Es evidente que es más fácil ponerse de acuerdo entre proveedores de materiales básicos como la leche o el agua que entre fabricantes de automóviles, repletos de mejoras diferenciales y extras específicos.

  • Los servicios son fáciles de comparar y por tanto, pueden caer en la tentación del acuerdo de precios. Las empresas de limpieza o mantenimiento, las plazas de hostelería o incluso, los servicios profesionales pueden ceder fácilmente al acuerdo.


Cómo evitarlos

No es fácil demostrar los acuerdos colusorios ni tampoco librarse de ellos. Sin embargo, existen algunos trucos que pueden usarse para esquivar los acuerdos ilegales.


  • Un comprador que conozco consiguió grandes ahorros simplemente convocando a proveedores del país vecino, en este caso, Francia. Lógicamente, al no estar sus fabricantes dentro del circuito de los acuerdos de precios, cotizaron con libertad rebajando sensiblemente el nivel de costes. También se pueden pedir ofertas a países más lejanos como mero benchmarking para oponerlas a las del proveedor actual

  • Desplazar al proveedor habitual durante varios meses contándole que se han conseguido mejores precios. El problema de esta táctica se da si los fabricantes tienen un buen sistema de intercambio de información y por lo tanto, conocen a ciencia cierta los precios que suministran. En este punto es donde interviene el temple del comprador para conseguir poner nervioso al proveedor y obtener una rebaja de precios.
Los acuerdos de precios de nuestros proveedores minan la libre competencia y en consecuencia, la rentabilidad de nuestra compañía. Por ello, debemos emplear todos los medios a nuestro alcance para detectarlos y desmontarlos poniendo en evidencia a nuestros proveedores tramposos.



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Imagen| kevinspencer

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