Cómo diseñar Folletos vendedores



La publicidad impresa es un medio tradicional de divulgar las virtudes de un producto o servicio. Entre sus ventajas se encuentran su facilidad de consulta y su capacidad para exponer ventajas extensivamente. Sólo un folleto puede dar datos exactos sobre el rendimiento y capacidades de un producto sin aburrir definitivamente a un cliente. Dependiendo del lugar y momento en que se van a distribuir pueden asumir diferentes formatos: dípticos, trípticos, tarjetones, hojas A4, etc.


Cómo redactar un folleto


Antes de acometer el diseño de un folleto promocional, es necesario escribir en una cuartilla todas las ventajas  competitivas del producto o servicio. A continuación, si sus características lo permiten, hay que organizarlas por grupos lógicos. Por ejemplo:


  • ventajas para el envasador/ ventajas para el usuarioventajas para el distribuidor

  • ventajas de uso/ ventajas de mantenimiento/ ventajas de pago, etc.






Finalmente, hay que ordenarlas por su importancia, colocando primero las más relevantes y a continuación, las menos de modo que si queremos eliminar alguna lo hagamos de entre las últimas.

Es importante redactar las ventajas en tono positivo y siempre desde el punto de vista del consumidor y no desde la perspectiva del producto. Es decir, en vez de escribir ...ocupa poco espacio en su estantería es mejor afirmar ...meta tres en su estantería donde antes cabía uno.


Distribución de la información


El espacio más importante de un folleto es su carátula o página inicial pues actúa de reclamo para el consumidor. En ella hay que introducir tres elementos esenciales que sirvan al consumidor para seguir leyendo

  • en primer lugar, hay que introducir de modo destacado una foto impactante y de gran calidad que muestre le mejor cara del producto o una imagen que sirva de metáfora de uso al servicio

  • además, hay que rotular llamativamente y con grandes letras una frase que resuma la principal ventaja que puede obtener el cliente por el consumo del producto o uso del servicio, es decir, de entre las ventajas identificadas anteriormente, escoger la que mayor aceptación pueda tener entre el público

  • finalmente, es recomendable introducir una llamada a la acción que puede ser directa como cómpralo, suscríbete ahora, etc. o indirecta del tipo no se lo pierda, no se quede sin ella, etc. 




El interior está reservado al desglose de las principales características del producto. Mi consejo es que las ordenéis de forma lógica o en su sentido cronológico de modo que tengan completo sentido para el consumidor. Si no es posible, se pueden graduar de menor a mayor importancia de modo que sea la última la que empuje a la compra del producto.


Para ello, se recomienda usar imágenes o iconos identificativos de gran calidad junto a un breve texto explicativo, siempre desde la perspectiva del comprador. Es importante mantener la atención del lector a lo largo del folleto, evitando argumentos baladíes o intentar abarcar todos los posibles usos y tipologías de consumidores. Cuatro o cinco ventajas bien argumentadas con unas pocas frases serán suficientes para que el consumidor se convenza de su consumo.




La contraportada es otra de las páginas visibles cuando el usuario coge el folleto. Por eso debe reflejar una característica clave del producto o un resumen de las mejores que incite al lector a ampliar información. Hay que tener en cuenta que el consumidor puede acceder a la contraportada tras haber leído las hojas centrales o tras haber visto la portada. Por ello, es buena idea que la página final muestre una ventaja que sea complementaria o consecutiva a la de la portada. De este modo, se da plena coherencia la mensaje. 

Además, debe recoger el nombre y los datos de contacto de la compañía, como teléfono, dirección de correo o página web o los principales lugares en donde se puede adquirir (como el clásico de venta en farmacias)


El valor de la demostración 

Al igual que en otros medios de comunicación, el mejor argumento de venta es la demostración. Por ello si es posible, hay que introducir imágenes de consumidores utilizando el producto en una situación cotidiana, eso sí, centrándose en los detalles de mayor interés y más atractivos para el lector. También se pueden incluir fotos del resultado con el popular esquema antes - después, mostrando el desenlace satisfactorio de su correcta utilización.

Su redacción debe despejar las dudas más importantes que pueda abrigar el comprador antes de adquirir el producto, utilizando un estilo divulgativo, optimista y ameno.


El estilo


Tanto el texto como las imágenes y el fondo deben adaptarse al tipo de consumidor al que se dirige y a lo que espera del producto. Si el argumentario necesita abundar en sus detalles, un fondo claro y plano será la mejor opción para hacer destacar al máximo la información. Pero si se pretende crear un ambiente que evoque sus ventajas, el color y la imagen tapiz serán nuestros mejores aliados: azul para viajes de sol y playa, rojo y naranja para productos vitaminados, verde para alimentos ecológicos, etc. Lo importante en este caso es que el fondo cautive de un vistazo al consumidor.







Conclusión


El principal objetivo de un folleto es que su destinatario lo lea y que no acabe en el cubo de basura. Y este empeño debe reflejarse desde la primera línea hasta la última, presentando argumentos sólidos, introduciendo imágenes de calidad, respondiendo claramente a las inquietudes del cliente y cerrando con una convincente y entusiasta propuesta de compra.


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Imagen|Phil Manker




1 comentario:

Stampaprint dijo...

Muy buen aporte. Los folletos representas uno de los instrumentos de comunicación más efectivos para las empresas (y no solo), sobre todo porque estos llegan directamente en las manos de las personas. Esto explica por qué es fundamental que sean realizados correctamente, que tengan un aspecto llamativo y a la vez que sean eficaces desde un punto de vista comunicativo.