Formas discretas de librarse de un Directivo



El directivo tiene un determinado ciclo de vida que es tanto más corto cuanto mayor es la exigencia sobre su rendimiento. A una determinada edad o cuando el desempeño no es el adecuado, las compañías buscan la mejor manera de apartarlos de su labor. Pero ya sea por caridad o por conveniencia, el despido no siempre se plantea como la mejor solución. Entonces, se presentan algunas alternativas.

Entre las fórmulas utilizadas para destituir a un directivo sin que resulte evidente para el resto de los empleados, destacan las siguientes:

1. Una patada hacia arriba


Cuando el alto ritmo de trabajo se mantiene y el directivo ya no puede estar a su nivel, una opción es darle una patada hacia arriba. O por decirlo de otro modo, ascender al colaborador hasta un puesto sin responsabilidad pero, eso sí, adornado con todos los galones de los grandes cargos. Allí encontramos los socorridos títulos de Adjunto a Dirección General, Responsable de Relaciones Institucionales o Director de Comunicación entre otros, tan adecuados para enterrar en vida a los directivos obsoletos. El colectivo de los que han llegado a tal posición forma lo que se ha dado en llamar una tumba de elefantes, un espacio esterilizado de angustia y estrés pero también de poder para adoptar decisiones relevantes.


2. Una promoción hacia abajo


Otra forma menos elegante de librarse de un senior consiste en promocionarle a un puesto cargado de problemas y responsabilidades. La peor empresa o delegación del grupo se convierten en destino natural de estos profesionales. La división en liquidación o en quiebra también se presenta como una buena opción para ofrecerles una salida envenenada. Otra alternativa consiste en enviarles a territorios lejanos y mal comunicados, quizás a la vanguardia de la expansión de la compañía o en países con poca y desigual actividad. Su supuesta misión consistirá en reflotarlas y para convencerle, no se escatimarán referencias a su demostrada capacidad y acreditada experiencia. La dura realidad es que la dirección espera que el alto nivel de estrés acabe con su renuncia voluntaria.
Una característica común a los casos expuestos es que la compañía hace verdaderos esfuerzos para publicar a ojos vista las bondades de las nuevas funciones. Para ello, no le importa poner el énfasis más en la recompensa por los años trabajados que en la evidente degradación inflingida a los veteranos. Y al menos en el primer caso, no se le puede culpar pues les proporciona una salida honrosa evitándoles a su vez la vergüenza del despido.


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Imagen|Stewart

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