Los personajes de Halloween se encuentranen la empresa



Ahora que celebramos Halloween, podemos establece un paralelismo entre los clásicos personajes de tan señalada fecha y algunos de los tipos con los que tenemos que lidiar habitualmente en la empresa. A ver qué os parece.

1. Brujas y demonios 

En todas las empresas existen representantes de tan distinguidos gremios. Se trata de personas que medran a costa de la maledicencia y de la desgracia de los compañeros, jefes que se deshacen de colaboradores valiosos para que no les hagan sombra, compradores que aceptan pagos de proveedores…. En fin, solamente hay que conocerlos, tenerlos identificados ¡y mantenerlos lejos de nosotros!


2. Fantasmas

Se trata de personajes que espiran más de lo que inspiran. Son todo glamour y buenas apariencias pero a la hora de la verdad apenas sacan trabajo adelante. Se encuentran en un puesto superior al que les corresponde y por lo tanto, tienden a adornar su figura para ocultar su incompetencia. Algunos pueden sobrevivir años de esta manera, eso sí,  siempre que nadie se interese en serio en investigar su trabajo.


3. Vampiros

Viven del esfuerzo de los demás. En ocasiones, de sus subordinados, canteranos o becarios pero en otras, de sus propios compañeros de trabajo. No hacen nada por sí solos, trabajan en grupo y presentan sus informes en secreto para que nadie sepa su procedencia.  En los proyectos, se adhieren a los que más destacan y se postulan como impulsores o supervisores de sus mejores tareas. Ante tan sutil acoso, ¿cómo podemos librarnos de ellos? Pues, simplemente, presentando los informes por separado y enviando nuestras ideas y decisiones por e-mail, eso sí, ¡con copia a todo el mundo!


4. Muertos vivientes

Son aquellos empleados que transitan libremente por la empresa sin aportar valor a la misma. Viajan, se reúnen, opinan de los más amplios y variados temas, pero a decir verdad, podrían quedarse en su casa sin causar perjuicio a la compañía. Lo malo es que, a menudo, nadie se percata de ello... hasta que no la han abandonado definitivamente.  


5. Calabazas huecas

Sin duda, existen muchas calabazas vacías sobre los hombros de algunos trabajadores. Ahora bien, no hay que considerarlo crítico siempre que no alcancen un puesto de mando Porque claro está que en caso contrario, los problemas germinan, crecen y se multiplican. Las calabazas vacías tienen un lugar definido en la empresa siempre y cuando nadie les permita pensar y, peor aún, se arriesgue a acatar sus decisiones.


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