Las mujeres cobraban más que los hombres en las fábricas de tabaco


Hasta la industrialización del siglo XX, los cigarros se liaban a mano en las fábricas de tabaco. Las mujeres llegaron a acaparar todo el protagonismo en tan delicada actividad llegando a cobrar más que los hombres.

Hasta finales del siglo XIX, existían fábricas en varias ciudades españolas: Sevilla, Cádiz, Alicante y más tarde en Madrid, entre otras. En los establecimientos trabajaban tanto hombres como mujeres, denominándose los primeros cigarreros y las segundas elaborantes. Pues bien, en el año 1731, los cigarreros de Sevilla mandaron una queja al rey, declarando que no estaban de acuerdo con su sueldo, al estimar que era bastante menor que el que cobraban sus compañeras de Cádiz, situación que consideraban anormal tratándose ellos de hombres. En la contestación que recibieron se explicaba que el sueldo era equivalente para ambos sexos ya que se remuneraba por mazo de cigarros acabados y que los mayores ingresos de las elaborantes  se debían a que

son más cuidadosas, trabajan con más pulcritud y menos desperdicios y su labor cunde más. Así obtienen más dinero por el mismo tiempo de trabajo

El trabajo de las mujeres cigarreras fue muy apreciado y solicitado llegando a copar por completo este puesto de trabajo. En las ampliaciones de personal, ellas mismas conseguían que se adjudicasen siempre los puestos a mujeres. Cuando más tarde apareció el cigarrillo, las cigarreras eran profesionales tan diestras que tan sólo ellas fueron capaces de elaborar esta modalidad.

Las mujeres se hicieron indispensables en las fábricas de tabaco llegándose a crear una imagen arquetípica de la cigarrera, que llegó a reflejar con maestría Georges Bizet en su ópera Carmen.


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Vía|Wikipedia
Imagen|Fugue


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