Trucos ingeniosos con que nos engañan los fabricantes


Dando por hecho que la mayoría de los productores son honrados y que verdaderamente venden los productos y servicios que ofertan en su publicidad, lo cierto es que algunos también embaucan con sus triquiñuelas al incauto comprador que paga más por productos de igual o menor valor que los anteriores. 

Veamos algunos ejemplos reales:

  • un fabricante de detergentes me contó como mantenían el perfume de sus suavizantes, escatimando al máximo su materia. Lo hacían de la siguiente manera. En el proceso de fabricación introducían una pequeña porción de odorizante de menor densidad que el producto. De este modo, la sustancia se mantenía en la superficie despidiendo un agradable aroma en el momento en que el consumidor abría el envase. Pero al verterlo en la lavadora, el odorizante viajaba hacia arriba por el interior del mismo sin derramar ni una gota en el cajetín. Al ponerlo de nuevo en posición vertical, el producto recobraba su aroma original, solo que ¡no había trasladado ni un gramo a la ropa!

  • algunos fabricantes de chicles publicitan el producto como una explosión de sabor en tu boca. Y es cierto porque el truco consiste en recubrir su superficie con una capa de sabrosos polvos del gusto seleccionado. Lo perverso del caso es que el sabor apenas dura unos segundos, pasando enseguida el consumidor a mascar un chicle absolutamente insípido.

  • un conocido fabricante de colchones lanzó un somier cuyas láminas fabricaba con fibra de vidrio. Tras las primeras pruebas descubrió que este material de complicada manipulación, se quebraba con facilidad. Tras darle algunas vueltas, encontró una ingeniosa solución: lo lanzó al mercado con unos aros protectores que proclamó abiertamente como sistema de refuerzo lumbar. Solo que, obviamente, no mejoraba para nada la resistencia de las láminas y tan solo las prevenía de partirse durante su utilización.

  • siguiendo en el sector del descanso, algunos fabricantes han elaborado colchones de mayor firmeza, sustituyendo los tradicionales muelles por una estructura que no se adapta en absouto a las curvas del cuerpo. Su efecto para el reposo es similar al de tenderse sobre una tabla de madera. En qué consiste el truco: en que el productor se ahorra al menos un kilo de acero por cada carcasa.

  • sorprendente pero cierto: algunos paquetes de pan de molde presentados como dietéticos, tan solo difieren de los normales en una capa de salvado que el productor espolvorea por una de sus caras.

  • muchas veces, se han lanzado al mercado productos bajo la etiqueta light como variedades dietéticas o premium de gamas de consumo habitual. El fabricante ha cargado, por tanto, un precio superior por tan exclusivo y elaborado artículo. Pero lo cierto es que habitualmente está entregando al cliente una menor cantidad de producto pudiendo aprovechar el resto para otras fabricaciones. Así,  consigue la cuadratura del círculo: vender a un precio más caro un producto más barato. 

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Imagen|stevendepolo

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