Pero esto de la Bolsa ¿qué es?


Con el advenimiento de la crisis, la sociedad atiende entre sorprendida y aterrada a tremendas bajadas por parte de las principales bolsas europeas. A grandes debacles suceden tímidos periodos de recuperación para volver a caer de nuevo en simas que parecen insondables.

El Ibex 35 (bolsa española) ha pasado en pocos años de los 16.000 puntos al entorno de los 8.000, es decir, ha perdido la mitad de su valor. ¿Qué significa esto? ¿Que las empresas cotizadas en bolsa son la mitad de buenas que hace unos años? ¿Que tienen la mitad de proyección? ¿La mitad de beneficios? ¿La mitad de solvencia?


Las paradojas de la bolsa

Técnicamente, debería significar eso puesto que las personas invierten en bolsa en virtud de la confianza que les inspira una empresa y de sus perspectivas de beneficios. Pero ¿es enteramente cierto? El Ibex 35 está formado por compañías multinacionales con sedes en varios continentes, la mayoría de las cuales sigue generando un alto volumen de beneficios, presenta crecimientos equilibrados e incluso, aborda ambiciosos planes de expansión. Algunas como Telefónica o Banco de Santander figuran entre las líderes de su sector a nivel mundial. Otras, como Indra son punteras en tecnología. Otras, como Iberdrola, despuntan en sectores de largo recorrido como las energías renovables.

Entonces, si la espantada de los inversores no ha sido provocada por la caída del rendimiento de las compañías ¿a qué se debe? Los expertos realizan análisis que llaman técnicos en los que prevén el comportamiento de los compradores con términos como zona de soporte horizontal, interior de una cuña alcista, ruptura de la directriz bajista, etc. ¿Qué quiere decir esto? ¿Que el cerebro del inversor sufre un cortocircuito al llegar a la cota de los 12.000? ¿Que su mano experimenta una súbita parálisis sobre el teclado al alcanzar una zona de ruptura? ¿Que una serie de mecanismos sonoros se activan en su ordenador al rozar un determinado nivel? Probablemente, no. Antes, deberíamos pensar en una lectura colectiva de los mismos periódicos e informes reflejando idénticos análisis técnicos que desatan acciones similares entre la influenciable población. El rendimiento rápido es la nueva máxima por lo que cuando se publica una expectativa de subida, todo el mundo invierte tras la zanahoria de los beneficios y cuando se pregona una bajada, todos deciden desinvertir asustados por las pérdidas. Los análisis técnicos se retroalimentan a sí mismos y convierten al inversor en un mero ejecutor de tendencias.

Al final, no queda más remedio que plantearse la bolsa como un ejercicio grupal de inversión en el que la mayoría de los inversores persiguen beneficios inmediatos. Y como su éxito se hace depender de lo que hagan los demás, consumen su tiempo vigilando el comportamiento de los otros.


Cómo ganar dinero en bolsa

Visto lo visto, nos podemos plantear ¿existe alguna fórmula para ganar dinero en bolsa? Y si es así, ¿cuál es su enunciado? Pues, básicamente, parecen existir dos:


  • La tradicional, que tantos éxitos ha reportado al tercer hombre más rico del mundo Warren Buffet, el oráculo de Omaha. Básicamente consiste en identificar empresas con sólidos beneficios y consistentes estrategias, instaladas en sectores tradicionales o en franco crecimiento y con competentes equipos directivos. Entonces, esperar a que las acciones bajen y comprar masivamente. Por último, armarse de paciencia para que el tiempo ponga el precio a su nivel natural, mientras se va cobrando un, a veces, sustancioso dividendo.

  • Convertirse en un experto en sicología de masas previendo lo que van a hacer los inversores en función de la tendencia provocada por el resto y así, comprar justo antes de que los demás compren y vender antes de que los demás vendan. En este punto, no hay que desechar factores como el miedo, el pánico colectivo o la avaricia desmedida que suelen excitar la emoción de las masas. Siguiendo unas pautas privadas y no colectivas y templando nervios tanto en periodos de euforia como de depresión, el estoico inversor puede acumular grandes beneficios aprovechándose de la sinrazón de la masa. Por cierto, es lo que puede estar ocurriendo en la actualidad entre experimentados compradores que sepan tener vista y, sobre todo, paciencia.


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