Coaching: una manera de reencontrar el camino

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En estos tiempos tan cambiantes e inciertos el estrés puede afectarnos vivamente alcanzando cotas que nos sitúen al borde de la depresión. Llegados a ese punto es cuando hay que tener un momento de reflexión para volver a encauzar el camino. El coaching empresarial bien practicado y ejercido por profesionales puede ayudarnos a encontrarlo.


Ejemplos de coaching


El estrés se genera en la empresa cuando nos enfrentamos a situaciones que no entendemos o nos cuesta afrontar. Son muchas las situaciones en las que se puede producir y en las que merezca la pena contratar un profesional. Entre ellas podemos destacar las siguientes: 


  • Cuando cambiamos de puesto de trabajo o asumimos nuevas tareas que no controlamos plenamente, el esfuerzo exigido por su aprendizaje puede superar nuestra capacidad de adaptación. Cada vez es más común en las empresas amortizar determinadas posiciones lo que conlleva, que otras personas deban asumir sus tareas. En esos periodos de tránsito nos puede ayudar el coaching.

  • La presión cada vez mayor por conseguir objetivos en un plazo determinado sometidos a la competencia de un mercado cada vez más global puede sumirnos en un estado de ansiedad que exija el asesoramiento de personas expertas que nos ayuden a controlar esos momentos. 

  • La competencia de personas más jóvenes y mejor preparadas sobre todo, en el mundo de la comunicación y las nuevas tecnologías puede provocarnos miedo a vernos superados, a no saber realizar el trabajo exigido o incluso, a ser despedidos de la compañía. Es ahí donde merece la pena que intervenga un profesional del coaching.



Para qué sirve el coaching



El coaching es una técnica destinada a racionalizar los miedos y enfrentar con serenidad los retos que se plantean. Debe ser impartido por sicólogos que ayuden a entender las causas de nuestra ansiedad y a asumir nuestras limitaciones. La técnica se basa en un diálogo a base de preguntas y respuestas en las que el paciente va descubriendo por sí solo las causas de su ansiedad. Mediante su propio razonamiento irá encontrando además las fórmulas adecuadas para combatirla. El coach se convierte así en un mero facilitador siendo el propio asistente el que acaba asumiendo sus circunstancias a base de racionalización.

En una segunda fase, el paciente tiene que adoptar sus propias decisiones con el fin de superar su estado de ansiedad. Probablemente, tendrá que asumir sus limitaciones, reservar más tiempo para realizar sus tareas, asumir con serenidad sus fracasos o ganar en asertividad. De este modo, el empleado se convierte en conductor de su propia vida y gestor de un cambio que le lleve a disfrutar de un futuro más confiado y feliz.


Dónde se realiza



Muchas empresas están contratando a profesionales del coaching para ayudar a sus empleados a acometer el cambio y a afrontarlo con madurez y serenidad. Las sesiones pueden tener lugar en el gabinete del profesional pero en otras ocasiones se desarrollan en la propia empresa. En tal caso, es necesario habilitar una sala tranquila alejada del bullicio del trabajo en la que se pueda hablar con comodidad y mantener la discreción. Las sesiones suelen tener lugar al final de la jornada aunque a veces, se realizan en pleno periodo laboral asumiendo de este modo la empresa su parte de responsabilidad en el cambio. La mayoría van destinadas a empleados sometidos a mucha presión, que han cambiado de puesto de trabajo o que han asumido funciones difíciles de abarcar.

El coaching constituye el apoyo perfecto para una sociedad que nos somete a cambios constantes y que llena de incertidumbre muchas etapas de nuestra vida. Por su parte, la empresa hará bien en detectar su necesidad para mantener la motivación de sus empleados, orientarlos en el proceso cambio y asumir su cuota de responsabilidad en el proceso.



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Imagen|Mykl Roventine

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