Pero ¿alguien lee los Carteles Colgantes?

carteles colgantes

Una de las teóricas razones del éxito de los hipermercados es su ubicación en los extrarradios de las ciudades y el empleo de grandes superficies comerciales. De este modo, se benefician de bajos costes de implantación y alquiler y de economías de escala dentro del establecimiento.

Sin embargo, la fórmula de los hipermercados tiene implicaciones comerciales que pueden volverse en su contra (y de hecho, lo están haciendo). Una de ellas es la necesidad de llenar la inmensidad del espacio con productos y mensajes que arropen al consumidor en su proceso de compra.

Pero ¿alguien lee los carteles?



La voluntad de hacer acogedoras las grandes naves que albergan los hipermercados aboca a sus directores a colmarlas de carteles colgantes que saturan el espacio aéreo del establecimiento. Entre sus mensajes podemos encontrar no solo promociones temporales de producto, sino también indicadores permanentes de secciones.


supermercado


La pregunta es ¿alguien lee los carteles colgantes? Para comprobarlo, un conocido distribuidor español colgó un día un anuncio ofreciendo un jamón a todo aquel que lo pidiera en caja. El resultado del experimento fue que... una solo persona de todas las que entraron durante la jornada se acercó a reclamar su jamón. Lo cierto y verdad es que los compradores están más concentrados en encontrar los productos en el laberinto de góndolas que en seguir los mapas del cielo. De hecho, difícilmente veremos a nadie mirando al techo inmerso como está en su propio proceso de compra.

Los carteles son efectivos si se sitúan a la altura de los ojos, junto a las góndolas en donde reposan los productos o como mucho, sobre la estantería superior. Sin embargo, hacerlos colgar de las alturas parece una práctica inútil.


Propuestas de mejora



Si los distribuidores quieren que los compradores se orienten con facilidad por el punto de venta, podrían probar alguna de estas ideas:


  • instalar estanterías de diferente color en función de la categoría que acojen: naranja para bollería, rojo y negro para cárnicos, azul para pescado, etc. Algo parecido ha hecho Mercadona en España pero sin explotar en profundidad esta técnica
zona de frescos de un supermercado
Estanterías negras en Mercadona

  • bajar la altura de los techos y pintarlos en tonos similares o complementarios creando así una atmósfera diferenciada

  • colocar carteles en la parte superior de las góndolas para identificar con nitidez cada una de las categorías 

  • ensayar tonalidades y texturas en los suelos para que los compradores se adentren en mundos diferentes al pisar cada sección

  • trabajar el mobiliario para dotarle de personalidad propia no solo en cada sección sino también en categorías seleccionadas destacándolas de la monotonía de la tienda
La claridad en la lectura de los códigos y señales es factor de comodidad para el consumidor y por tanto, de tiempo dedicado a la compra y de proclividad a adquirir los artículos que se ofrecen.



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Imagen|me'nthedogs

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