La Vida Laboral en la actualidad: una Carrera de Fondo


Con la extensión de la esperanza de vida y el correspondiente alargamiento de la edad de jubilación para poder hacer frente al pago de las pensiones, la vida laboral se ha convertido en una carrera de fondo.

Antecedentes

A principios del siglo XX, Ortega y Gasset enunció su teoría de las generaciones. Estableció que cada 15 años se producía un relevo generacional en la sociedad. Los hombres se prepararían de los quince a los treinta años y desde ese momento hasta los cuarenta y cinco, esa generación asumiría el poder dirigiendo los destinos de sus contemporáneos. A partir de entonces, la siguiente generación los desplazaría consiguiendo a su vez el poder.

Las décadas parecieron no haber pasado en los años 80 con el auge de los yuppies. En aquellos agresivos tiempos, el ejecutivo se encaramaba al éxito a la temprana edad de 30 años pretendiendo haber conseguido a los 40 una inmensa fortuna. El Lunes Negro y la crisis de principios de los 90 dio finalmente al traste con esa absurda generación de ejecutivos.

Hasta hace bien poco, no estaba mal visto que el puesto de mayor responsabilidad del Estado - la jefatura de gobierno - recayera sobre personas en torno a los 40 años. Así ocurrió en España con Felipe González que ganó sus primeras elecciones en 1982 con esta edad, Adolfo Suárez, con 44 o José María Aznar con 43. Sin embargo, a día de hoy el pueblo no parece asustarse por tener dirigentes mayores, quizás por creerlos más prudentes y experimentados. Tal es el caso de influyentes mandatarios, como Angela Merkel, canciller alemana que asumió el poder a los 51 años, Nicolas Sarkozy que alcanzó la presidencia francesa a los 52, Mariano Rajoy que asumió la presidencia del gobierno español a los 56 o Mario Monti que formó su primer gobierno a los 68 años. A la luz de estos datos, cabría afirmar que la teoría de Ortega y Gasset ha perdido vigencia.


El nuevo ritmo laboral

Hasta hace poco, los directivos realizaban su mayor esfuerzo en la década de sus 30 años, alcanzando puestos gerenciales alrededor de los 40. A partir de los 50, entraban en una fase de progresivo aletargamiento que culminaba con la jubilación anticipada, en torno a los 60.

Pero con la prolongación de la esperanza de vida, en la actualidad en torno a los 80 años en Europa, y por qué no decirlo, la mejora de las condiciones vitales, las cifras han cambiado. Probablemente, nuestra generación tenga que trabajar hasta los 70, lo que debe implicar un programa de trabajo muy diferente. Los empleados tendremos que demostrar nuestra total competencia hasta los 55-58 si no queremos ser relevados por empleados más jóvenes. Como pronto, a los 60 podremos empezar a relajar nuestro ritmo para finalmente, culminar con la jubilación no antes de los 70.

Así pues, hoy en día, quemarse a los 45 es un suicidio laboral considerando que todavía quedan 25 años de trabajo por delante ¡y 40 años de vida! Quedarse en la estacada a los 50 puede hacer muy difícil mantener un buen nivel de vida hasta el final de la misma. 

Para conseguir sobrevivir no queda otro remedio que dosificar los esfuerzos durante muchos años, reservar tiempo para el reciclaje, realizar ejercicio físico moderado y a partir de una determinada edad, tomar complementos vitamínicos. Si no lo hacemos así, corremos el riesgo de quedar apartados de la carrera profesional con demasiados años por delante como para poder permitírnoslo.


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