La efímera (pero apasionante) carrera de Modelo


Las modelos se han convertido en uno de los iconos favoritos de nuestra sociedad. Y es que no hay revista de la temática que sea en que no aparezcan en portada luciendo su espectacular cuerpo. Cualquier periódico generalista o informativo reserva un espacio al mundo de la moda, el cotilleo o las celebrities en los que acaban desempeñando un papel estelar. Pero su estelar vuelo de mariposa tiene un recorrido muy corto.

Una carrera corta

Es verdad que la profesión de modelo puede empezar a muy corta edad, y así lo ha sido para algunas que han sido descubiertas a los 15 años o incluso, antes. Pero también es cierto que muchas dan el salto a la pasarela a través de los muy publicitados concursos de belleza como Miss o Reina de la Belleza. Y generalmente, la edad mínima exigida para participar en ellos son los 18 años.

Por lo tanto, a partir de ese escaparate puede comenzar una vida de relumbrón repleta de viajes, desfiles y apariciones en las mejores revistas. Los ingresos suelen ser elevados, no solo para pasarela sino también para sesiones de fotografía y vídeo. Por tanto, el sueldo mensual puede encaramarse a cifras que ya desearían muchos ejecutivos. Sin embargo, se trata de un dato variable e irregular dependiendo tanto de las características de la modelo como de las modas del momento.

Así pues, la combinación de belleza, éxito y dinero convierte a las modelos en los seres más codiciados del panorama social y en una legítima aspiración para cualquier chica de buena presencia.

Pero todo lo bueno se acaba y lo triste es que su ocaso comienza tan pronto como a los treinta años. En ese momento, tan solo las llaman para actuar como madres en anuncios o para reportajes de mujer madura. A partir de los 35, para nada.


Posibles salidas

Cuando se acerca la fatídica edad, las salidas que se plantean a las modelos para mantener su nivel de vida son escasas y muy requeridas, resumiéndose en las siguientes:


  • Actriz. Así lo atestiguan muchas ganadoras de certámenes de belleza que han conseguido pisar las tablas a alto nivel. De este modo, mantienen no solo su popularidad sino a menudo, sus elevado ingresos. No podemos olvidar que estrellas como Grace Kelly o Sofía Loren empezaron su carrera como simples modelos 

  • Imagen de una empresa de cosmética. Convertirse en imagen de una firma de perfumería o cosmética ha proporcionado una segunda vida laboral a muchas modelos. Tal es el caso de Claudia Schiffer, Bar Rafaelli o Kate Moss, entre otras estrellas. Lo malo es que las empresas prefieren escoger a modelos consagradas y muy conocidas lo que lo convierte en terreno vedado para otras profesionales.

  • Presentadora de televisión. No deja de ser una buena salida pues las cadenas están ávidas de renovar su oferta. Sin embargo, suele ser un recurso temporal pues salvo grandes profesionales, el mundo de la imagen suele preferir caras jóvenes 

  • Casarse con un millonario. Se puede decir que muchas lo intentan pero pocas lo consiguen ya que no es una empresa fácil. Así, futbolistas, cantantes de éxito o jóvenes empresarios suelen ser presas codiciadas de las reinas de la pasarela

Es evidente que no todas pueden conseguir estas metas por lo que la opción más habitual suele ser comenzar una nueva carrera en otro tipo de actividad, ingresando de este modo en el mundo real de los sueldos medios, el estrés y la competitividad.


Conscientes de ello, muchas compaginan su actividad estelar con el humilde estudio de una carrera, asegurándose de este modo un futuro solvente. Lo paradójico del caso es que las más conocidas y cotizadas  acumulan suficientes ingresos como para no necesitar estudios. De este modo, nos podemos encontrar con la paradoja de que las modelos más admiradas sean las más incultas. ¡O es que a nadie le había sorprendido ver a supermodelos casadas con terribles raperos, cantantes de heavy, disc jockeys, etc.!

Imagen|studio.es

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