Una buena idea: promocionar Productos Inútiles


Cuando nos planteamos una acción de marketing con objeto de crear marca y diferenciarnos, la promoción de productos inútiles no es una opción baladí. Los modelos que saltan a las páginas de los diarios y revistas no siempre son los más útiles y sencillos. Más bien al contrario, suelen pertenecer al número de los curiosos y extravagantes. La estrategia de los responsables de marketing consiste en apuntar tendencias de mercado a base de objetos ideales que puedan seducir al espectador con sus tintes elaborados y futuristas.

A fin de cuentas es lo que hacen los fabricantes de automoción cuando presentan sus prototipos en las grandes ferias. Los autos enchufables con puertas abatibles no existen más que en la imaginación de los diseñadores (aunque pudieran triunfar en el futuro). Sin embargo, es lo que atrae al público asistente hacia el stand del fabricante. Posteriormente, son los que campan en las páginas web especializadas y reciben el mayor aplauso de visitantes y comentaristas.


Cosa semejante sucede con las principales pasarelas de moda. Conscientes de su oportunidad de impactar en el público y en los medios, los diseñadores exhiben sus propuestas más arriesgadas  e imposibles, lo que no tiene otro fin que generar expectativas en el mercado. Luego, las clientas difícilmente usarán tan imaginativos disfraces. Más bien entrarán en sus tiendas a comprar conjuntos sencillitos que se puedan poner a diario. Eso sí, estos atuendos son los que copan las portadas y los reportajes de las más prestigiosas revistas de moda pro lo que la campaña de marketing generada puede considerarse todos un éxito.

Desfile de la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada

La misma estrategia es aplicable a cualquier otro producto que se vaya a exponer en un recinto, incluso los industriales o materias primas. Las ferias, show rooms, open house, innovation days, etc. son ocasiones únicas para impactar en la mente del consumidor mostrando lo que podríamos llegar a hacer aunque nunca lo vendamos.

Por ello, cuando un sesudo directivo de compras o responsabe de I+D os eche en cara vuestra propuesta, no le hagáis caso pues es posible que vuestras futuras ventas dependan decisivamente de su repercusión e impacto en el mercado.


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