Estrategias para evitar la quiebra de un restaurante


En época de crisis, muchos establecimientos de hostelería reciben menos visitantes y algunos tienen que acabar echando el cierre. Los clientes prefieren ahorrarse ese gasto pidiendo una pizza a domicilio o cocinando en su propio hogar. Sin embargo, no está todo perdido si se adoptan algunas medidas paliativas.


1. Controlar los precios de la competencia

En época de apreturas, lo normal es que los clientes busquen la mejor oferta de la zona a igualdad de nivel de servicio. Por eso, es importante chequear los precios de la competencia y si son mejores, averiguar cómo lo consiguen. Lo ideal es mantener los precios en la parte más baja de la horquilla para que los clientes nos consideren como una primera opción





2. Establecer un menú económico entre semana

Muchos restaurantes de postín son reacios a reducir sus precios centrando sus ingresos tan solo en las comidas de negocios y salidas de fin de semana. Pero en época de crisis, puede que esta clientela no baste para alcanzar el umbral de rentabilidad. Por ello, no resulta descabellado establecer un menú diario más o menos económico para atraer a los clientes que trabajen por la zona. Hay que recordar que un menú barato no tiene por qué ser pobre pudiendo ofrecer platos sencillos pero elaborados: verduras de temporada, legumbres o arroz ofrecen variadas posibilidades para agradar a los paladares exigentes. 


3. Ofrecer medias raciones o menús de derribo

La última iniciativa de algunos restaurantes es ofrecer a mediodía menús de un solo plato a un precio realmente asequible. Se trata, eso sí, de recetas nutritivas a base de legumbres, lo que quizás sea suficiente para el trabajador u oficinista. Otra oferta que se está imponiendo son las medias raciones, tanto en primeros como en segundos, por supuesto, a mitad de precio que la completa


4. Ofrecer un menú infantil

A menudo, los clientes encuentran difícil seleccionar platos para los  más pequeños al conformarse con raciones menores y recetas sencillas. Un menú infantil con un  precio ajustado a sus necesidades puede alentar a los padres a acudir con sus hijos ofreciendo una propuesta atractiva para los niños. ¡No olvidemos además que suelen ser excelentes prescriptores!


5. Reducir la carta mejorando el nivel de los platos

Ofrecer una carta larga implica un alto stock de producto fresco y condimentos así como el uso amplio de recursos como fogones, utensilios o vajilla específica. Además, una oferta amplia dificulta el control de calidad, incrementa las mermas y aumenta el riesgo de fracaso en el plato. A menudo, es preferible tener una carta reducida con recetas atractivas que un amplio abanico de platos poco controlados. El fallo en una sola de las recetas, puede provocar graves pérdidas en parte de la clientela. Además, de este modo, se reduce el gasto global de compra mientras se gana en agilidad y productividad en la cocina.


6. Diseñar postres baratos

Muchos comensales rehúyen solicitar el postre por sus elevados precios, reduciendo así los ingresos del hostelero. Una solución sencilla consiste en ofrecer postres caseros y baratos como flan, natillas o sorbete que no asusten a los comensales y permitan aumentar la cuenta final



7. Cuidar los detalles

La estética no tiene coste adicional y sí repercute y mucho en la positiva percepción del cliente. La selección de la vajilla, el diseño de la guarnición  o la decoración final del plato pueden marcar la diferencia entre una comida decente y un sabroso delicatesen que haga valorar en su medida el precio pagado


8. Agasajar al cliente

Sobre todo, los fines de semana y festivos, las personas celebran las comidas y cenas como un ritual social de esparcimiento. El restaurador debe aprovechar esta oportunidad para provocar una mayor satisfacción en el cliente que le impulse a repetir. Las opciones pueden ser ingeniosas sin tener que resultar caras. Invitar a un pequeño aperitivo antes de empezar  constituye un bonito detalle para los comensales y ameniza la espera. Pero mucho más efectivo resulta invitar a un chupito o hacer un pequeño regalo a los niños tras entregar la nota. Recordemos que la última impresión es la que cuenta y que un cliente contento nos recomendará y tenderá a volver con sus amigos o familia.

Así pues, vemos que ante una situación de crisis no todo está perdido para el restaurador. Si tiene una reacción rápida y adecuada, podrá adaptarse a las circunstancias del mercado, consiguiendo mantener su negocio a flote.


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3 comentarios:

Punto Mixto dijo...

Cuando un proyecto de emprendimiento empieza hay que saber fundamentar sus bases, sino, la quiebra es un destino casi inevitable. Por ello, se agradece que personas como usted compartan su experiencia y conocimiento para jóvenes emprendedores que busquen este camino para salir adelante.

Ejecutivo Agresivo dijo...

Gracias, Punto Mixto, me alegro de que te haya servido. Un saludo.

manny monte dijo...

Existen ciertos detalles, que habrá considerar antes de abrir las puertas. El costeo y la ubicación son determinantes en cualquier punto, usted deberá investigar los requisitos legales para abrir este espacio comercial donde lo desee operar. Hay que tomar esos consejos un ejemplo de restaurantes es Casa Marieta