¿Cabeza de ratón o cola de león?


En ocasiones, a los estudiantes de escuelas de negocios se les pone la siguiente disyuntiva: ¿qué prefieres llegar a ser en el mundo laboral: cabeza de ratón o cola de león? Ni qué decir tiene que los más atrevidos y emprendedores se decantan inmediatemtne por cabeza de ratón.  Sin embargo, es muy posible que se estén equivocando.

El problema es que la proposición está mal planteada: no solo se puede ser cabeza de ratón o cola de león. También puedes ser cuerpo de león o cabeza de león.

Por qué NO ser un emprendedor

Sin duda, afirmar que no se debe ser emprendedor en esta sociedad puede resultar controvertido. Y es que la primera imagen que nos viene a la mente es la de los empresarios que empezaron en un garaje o en una tienda y ahora amasan grandes fortunas: Bill Gates, Steve Jobs, Amancio Ortega son nuestros héroes y todos queremos alcanzar su éxito. Pero por un momento pensemos en todos aquellos emprendedores que no lo consiguieron. Los miles y miles de personas que pasaron su vida luchando por obtener unos pequeños ingresos y que no consiguieron destacar en su mercado. El emprendedor no conoce horarios, ni límites a su esfuerzo, ni tiene seguridad alguna de que vaya a triunfar con su negocio.

Muchas personas brillantes como las mencionadas han comenzdo de cero y han triunfado. Pero no olvidemos que también es un terreno abonado para la mediocridad. O lo que es lo mismo, muchos de los que no son capaces de encajar o destacar en una organización mediana o grande, se lanzan a montar su propia empresa.


Ventajas de trabajar en una gran compañía

Si tienes talento y ganas de trabajar, ¿por qué no fichar por una gran compañía? Las empresas de éxito adoran el talento y están dispuestas a pagar por él. Además, en una estructura jerárquica ya establecida es más fácil progresar que debatiéndose contra el despiadado mercado. No olvidemos que las grandes empresas también han crecido a base de personas llenas de iniciativa y pasión: no es necesario montarse una empresa para ponerlo en práctica. Por ello, (sin negar la necesidad de que constantemente se generen nuevos emprendedores) os animo a que no descartéis esta opción en vuestra estrategia profesional.

Por supuesto, no todas las medianas y grandes empresas son así. Algunas también están plagadas de zancadillas, envidias y rivalidades pero siempre hay otras que potencian las buenas ideas y las ganas de ponerlas en práctica. Generalmente, son las que triunfan a medio plazo, desbancando a organizaciones anquilosadas que quizás en su día fueron buenas. Si escogéis el correcto emplazamiento, vuestro futuro no tendrá límites para realizaros personal y profesionalmente.

Además, ¿hay algo más motivador que desarrollar una innovación que beneficie a mucha gente, crear un producto que triunfe a gran escala, lanzar una campaña para el gran público, ...?


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