Los directivos también viajan en Low Cost


Por si a alguno le cabía alguna duda, sí, los directivos de las grandes compañías también viajan en Low Cost. Lo asegura uno que ha trabajado en multinacionales con fábricas en seis países. Si alguien piensa que las corporaciones están dispuestas a pagar caros billetes de avión pudiendo conseguirlos más baratos, está muy equivocado. 

Y en este sentido no me estoy refiriendo solo a filiales de las compañías de bandera como Vueling (España) o a los precios reducidos de compañías nacionales como Tap (Portugal) o British Airways (Reino Unido), que también se pueden encontrar. Sino a los verdaderos reyes del Low Cost en Europa como son Ryanair o EasyJet. Las diferencias son claras: Madrid-Lisboa con Tap: 150€; el mismo día, con EasyJet: 50€; Barcelona-Glasgow con British Airways:  unos 200€, con RyanAir cogida con tiempo: 40€ (más 3,5€ del trenecito que te lleva a la ciudad, ya que aterriza en Prestwick)


Interior de un avión de Ryanair

Las compañías de bajo coste ya se consideran suficientemente consolidadas como para adquirir los billetes de negocios a ellas. Sus aviones son cómodos y seguros y no tienen un historial de incidentes que pueda atemorizar a las compañías. Además, ahora operan en los principales aeropuertos (al menos, en España) por lo que no hay que desplazarse a pequeñas localidades. Y prácticamente nadie se para en penalidades como la falta de comida a bordo o la avalancha de turistas y despedidas de soltero que los llegan a copar (¡los directivos somos sufridores y lo tenemos asumido!). Eso sí, en ocasiones, se contrata un SpeedyBoarding por 10€ con el fin de ganar tiempo a la entrada y salida del avión, además de aumentar la comodidad de acceso.

¿Quién dijo Business Class?

Otro mito que debemos desmontar es que los directivos viajan en Business. Os aseguro que ni los altos directivos ni siquierea el presidente de las grandes compañías viaja en clase Business. De hecho, muchas tienen estrictamente prohibido contratar esta clase. Las razones son claras: su mucho mayor precio no compensa sus reducidas ventajas. Simplemente, consideremos que la Business utiliza los mismos asientos del resto separándolos por una simple cortinilla. La única excepción pueden constituirla los viajes largos, sobre todo, intercontinentales y algunos vuelos tardíos en los que se pretende dormir un rato.
Separación de clases por cortinilla









En fin, los vuelos baratos han supuesto un importante ahorro de costes para las compañías además de un incremento de los intercambios. Gracias a ellos, ya no existe barrera económica para viajar a otros países a visitar ferias, cerrar contratos o incluso, celebrar convenciones o  reuniones internas. 


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Imagen|CLDoyle

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