Formas de NO vender un producto por culpa del embalaje


Una de las labores más importantes de un supermercado es la correcta exposición del producto para que el consumidor pueda identificarlo y por lo tanto, comprarlo. Para ello, el embalaje juega un papel primordial al ayudar a reconocerlo a través del color, así como la impresión de la marca y variedad. Un embalaje inadecuado o una mala exposición de la referencia en el lineal, sin embargo, puede ser contraproducente dificultando la venta del producto.


Formas de NO vender un producto


Estas son algunas fotos recientes de supermercados españoles que muestran algunas maneras de cómo NO exponer un producto para promover su venta.


El embalaje no identifica el producto ni por su color ni por su marca.
El embalaje oculta la etiqueta del producto impidiendo conocer qué es exactamente.


Las tarrinas se colocan en horizontal sobre el lineal impidiendo conocer su contenido, ya que el producto viene identificado en la tapa. Una correcta exposición consistiría en colocar el producto en vertical.

 
Si los productos se colocan a granel dentro de un embalaje anónimo el consumidor no sabe lo que son y por lo tanto, compra otras referencias cercanas.


Por último, el mejor ejemplo de todos: un box anónimo que contiene cajas anónimas que han sido estratégicamente colocadas de lateral para que el consumidor no solo desconozca por completo su contenido, sino que incluso tenga que sacarlos en posición forzada totalmente vertical.

El diseño de un embalaje atractivo, su coordinación con el envase y su correcta exposición en el supermercado son factores claves para la venta de la referencia.  Todo el esfuerzo de diseño, desarrollo y promoción del producto puede verse malograda por una incorrecta gestión en el punto de venta.


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