¿Pero sirven para algo las Tarjetas de Visita?


Las tarjetas de visita tienen su origen en el siglo XV en China y en el XVII en Europa, cuando los lacayos las utilizaban para anunciar la visita de sus patrones. En la actualidad, las tarjetas se siguen entregando en cada visita profesional como carta de presentación y para dejar constancia de los principales datos de contacto: dirección, teléfono, etc. Pero, en pleno siglo XXI, ¿las tarjetas de visita siguen siendo útiles? 

Principales problemas de las tarjetas


Entre los principales problemas que podemos destacar para las tarjetas figuran los siguientes: 

  • Cuando se recibe la visita de varias personas y todas entregan una tarjeta, luego es difícil identificar al propietario de cada una y, por lo tanto, saber a quién contactar. De hecho, con el tiempo se acumulan las tarjetas en los tarjeteros de modo que es difícil recordar a quién pertenecían


  • Los profesionales cambian de puesto y de empresa cada vez más a menudo por lo que las tarjetas se quedan obsoletas con gran rapidez. De este modo, no es difícil acumular tarjetas de personas que ya no trabajan en una determinada empresa, que han ascendido o, incluso, han cambiado de localidad. En ocasiones, son las propias empresas las que cambian de razón social por lo que se pueden cometer errores con facilidad

¿Por qué ya no funcionan?


Las tarjetas eran un adecuado recurso cuando no era fácil acceder a la información de nuestros interlocutores. Buscar una empresa en las páginas amarillas y acordarse del nombre de nuestro contacto constituía una ardua tarea por lo que resultaba más sencillo tenerlo controlado en un tarjetero. Era la época de los directorios de papel y los teléfonos de sobremesa. 

Sin embargo, en la actualidad podemos encontrar fácilmente en internet los datos de contacto de la empresa sabiendo además que se actualizan periódicamente. En cuanto a nuestro interlocutor, existen formas más seguras de tenerlo localizado: 

  • las más rápida y evidente es introducir los datos en el teléfono móvil. Hoy las tarjetas de los celulares admiten cientos de contactos por lo que podemos tener siempre a mano los números de clientes y proveedores. Actualizarlos es tan sencillo como pulsar unos clicks


  • en segundo lugar, encontramos Linkedin. La gran red de contactos profesionales agrupa a finales de 2013 a 259 millones de usuarios y salvando sus deficiencias (por ejemplo, que cada cual se atribuya el puesto que le parezca) se ha convertido en un auténtico directorio a golpe de click. Mantenerse ligado a las personas de nuestro sector es garantía de mantenerse actualizado y renovar constantemente los contactos


  • por último, se encuentra el mayor medio de comunicación de nuestro tiempo: el correo electrónico. El correo es, sin duda, el modo más rápido y seguro de relacionarse con otras personas y en el pie de firma suelen aparecer los principales datos de contacto: dirección, teléfono y puesto del interlocutor. Tras una visita comercial, basta con solicitar alguna información por e-mail (documentación técnica, una presentación) para tenerlo registrado. Es más, a menudo los contactos se han producido antes de la visita, con motivo de concertarla, por lo que ya se dispone de toda la información necesaria


En definitiva, con el paso de los años las tarjetas de visita han llegado a convertirse en un auténtico engorro. Los tarjeteros se acumulan en los cajones y van pasando de jefes a subordinados. Pero la verdad, es que apenas se consultan ya que es mucho más fácil acudir a fuentes más actualizadas, además de mucho más rápidas y fiables. 

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