Por qué ya no va la gente al Cine

Cine

Uno de los temas recurrentes del panorama cultural internacional es la crisis del cine. Tan solo en España, en los 10 últimos años se han perdido 50 millones de usuarios. Y es que parece que el público ha dejado de asistir a las salas de cine. La enorme oferta de ocio disponible para jóvenes y mayores - interenet, videojuegos, Whatsapp, etc. - es uno de los principales argumentos para justificar su caída. Pero también lo es su alto precio que puede llegar a ser prohibitivo para una familia con hijos.  Pero ¿qué le está pasando a una industria que cuenta con más de 100 años de historia?



Estrategias de diversificación 

Ante la crisis galopante de las salas, algunas han optado por diversificar su oferta intentando maximizar el uso del espacio si bien con desigual éxito. Así, ya hay cines que ofertan: 

  • espectáculos retransmitidos en alta calidad en la propia sala como conciertos de música, eventos deportivos u otros como balet o toros. Esa es por ejemplo, parte de la oferta de Kinépolis, en Madrid. 

  • utilización de las salas para que empresas e instituciones impartan charlas y conferencias. Sin duda, es una gran iniciativa pues estas se pueden beneficiar de su alta calidad de imagen y sonido así como de la gran visibilidad que ofrece el auditorio. Por desgracia, el número de charlas que se imparten no es tan numeroso

    Representación de la Linterna Mágica

  • algunas salas, se han lanzado a ofertar de nuevo sesiones matinales los fines de semana. A pesar de su escaso público, es una opción para mantener las salas funcionando. Otra iniciativa de éxito es asociarse con instituciones que imparten sesiones didácticas de cine acompañadas de explicaciones de presentadores. Tal es lo que ocurre en Zaragoza con La linterna mágica


Causas de la crisis

Lo cierto es que si la gente no asiste e proyecciones cinematográficas es porque ha encontrado otras ofertas de ocio más satisfactorias. El problema del cine no es tanto su alto precio sino que el usuario considera que no recibe lo suficiente por el precio que paga. Ante esta situación, solo quedan dos opciones para el distribuidor: bajar la tarifa o incrementar el valor de su oferta.

El verdadero problema de la distribución cinematográfica es que se ha quedado parada mientras otras ofertas de ocio evolucionaban. Y es que las salas no solo no han mejorado su sensación de espectacularidad, sino que incluso, la han disminuido a base de reducir su tamaño. Es decir, mientras que los aparatos de televisión aumentaban sus dimensiones e incorporaban sonido envolvente (home cinema) el cine las ha reducido, sin incrementar sensiblemente su calidad. Si la evolución de la televisión hubiera sido la del cine, aún estaríamos viéndola en blanco y negro. 

Sin duda, la soluciones para incrementar el público en las salas de cine pasan por mejorar la satisfacción del espectador dando más espectacularidad a la proyección u ofreciéndole nuevas experiencias. Algunas ideas serían.





1. Butacas en movimiento

Las butacas sincronizan sus movimientos con la proyección convirtiendo a la proyección en una experiencia única. Es lo que se ha empezado a llamar cine en 4D. Sin duda, se trata de un valor añadido que no es capaz de proporcionar ni internet ni la televisión


2. Cine en 3D

Por fin se están popularizando las proyecciones en 3D que constituyen una evolución nautral de la industria del cine. Contemplar películas en tres dimensiones en pantallas enormes es una experiencia por la que seguro que el espectador estará dispuesto a pagar más


3. Pantallas IMAX

El crecimiento del tamaño de las pantallas de televisión debería verse acompañado por un crecimiento de la pantalla de cine. En realidad, es por ello por lo que la gente empezó acudiendo: por su espectacularidad. Las salas IMAX y sobre todo, las películas IMAX todavía son muy escasas para las posibilidades que ofrece este formato y su gran aceptación entre los espectadores


Cine IMAX en 3D en la Ciudad del Espacio (Toulouse)


4. Proporcionar sensaciones

Las salas de cine deberían adaptarse para proporcionar sensaciones extra coordinadas con la película. La simulación de viento con ventiladores, humedad con aspersores, luces cegadoras con potentes focos, etc. podrían dar un alicientea al espectador para acudir de nuevo al cine


5. Otras

Por fin, los distribuidores deberían estrujarse el seso para convertir la proyección en una experiencia única. Aquí van algunas ideas: pequeñas representaciones en el escenario antes (o durante) la proyección, regalo de disfraces relacionados con la película (gorros de pirata, gafas de aviador, etc.), representaciones en el hall durante los estrenos, proyeccones interactivas, etc. 

En fin, como vemos el éxito del cine tiene que venir ligado a su reconversión y a una valiente evolución como han hecho otros formatos competidores, y no tanto en lamentarse por su mala suerte y la ausencia de espectadores en su salas.



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