La aceptación de un anuncio depende... de su hora de emisión


Uno de los errores que suelen cometer los anunciantes consiste en creer que sus spots van a tener la misma aceptación a cualquier hora del día. Algunos estudios antropológicos demuestran que las personas acogen la publicidad de forma diversa en función del momento en que la perciben. Y ello tiene todo el sentido si valoramos los diferentes estados de ánimo que atravesamos a lo largo de la jornada.



Las horas más propicias para emitir un anuncio

En concreto, el estudio establece que a primera hora del día las personas no estamos receptivas a la publicidad. Nuestra mente está centrada en las tareas a ejecutar durante la jornada y no admite de buen grado los mensajes promocionales. Si nos acabamos de levantar, además, los mensajes pueden mezclarse con la pereza y somnolencia de primera hora adquiriendo tintes verdaderamente negativos.

Lo mismo ocurre a lo largo de la mañana en que las personas están más centradas en sacar su trabajo adelante que en tomar decisiones de compra. El estrés laboral alcanza su punto álgido a esas horas haciendo difícil la valoración de posibles compras.

Aparentemente, hasta después de comer los consumidores no comienzan a relajarse y mostrarse receptivos a los mensajes publicitarios. Pero el momento en que empiezan a tener una actitud positiva ante la publicidad se encuentra a media tarde, quizás en el momento de llegar a casa y comenzar a disfrutar de la vida en familia.


Los canales más efectivos

Así pues, siendo conscientes de estos cambios, uno percibe que la publicidad en determinados medios y franjas horarias no solo no es efectiva sino que puede tener un efecto contraproducente para la imagen de marca. Veamos cuáles:


  • muchas personas conducen al trabajo escuchando las noticias de la radio. A menudo, no suelen tener connotaciones positivas, sino más bien de preocupación y desgracia cuando se ocupan de sucesos. En unos momentos en que el consumidor puede estar en un atasco y agobiado por las tareas pendientes del día, una cuña publicitaria puede acogerse con verdadero rechazo. Así pues patrocinar programas o introducir cuñas primera hora de la mañana puede considerarse un error por parte del publicista

  • la prensa escrita suele leerse también por la mañana. Cuando se leían periódicos de papel se hacía durante el desayuno o en el almuerzo en el bar cercano. Hoy los periódicos digitales también suelen leerse por la mañana al conectarse el personal desde el puesto de trabajo. En cualquiera de los dos casos, como hemos visto, la inserción de publicidad puede considerarse una pérdida de recursos ya que no será bien acogida por el consumidor

  • los niños suelen ver la televisión por la mañana antes de ir al colegio. Si en los adultos la pereza es palpable, en los niños a esas horas es extraordinaria por lo que difícilmente demostrarán entusiasmo ante un juguete que vean anunciado a tan temprana hora. Por ello, a la hora de escoger los paquetes publicitarios, el anunciante hará muy bien en minimizar aquellos que incluyan emisiones a primera hora
Sin embargo, otros canales y franjas horarias sí pueden considerarse propicios para la inserción publicitaria permitiendo rentabilizar al máximo la inversión.

  • revistas. Por lo general, las revistas del corazón, ocio o de cualquier afición, tanto físicas como on line, no se leen por la mañana sino por la tarde, cuando se está bien relajado en el hogar. Otros momentos de lectura se producen en salas de espera del médico o en locales de servicios como la peluquería o lavandería, situaciones que también suelen darse por la tarde. Así pues, pueden considerarse un soporte amigable para nuestra publicidad

  • foros y blogs. Algo parecido puede decirse de los foros, blogs o portales similares. Al exigir interacción por parte del consumidor se suelen utilizar mayoritariamente por la tarde o a lo largo del fin de semana

  • radio. En general, las fórmulas radio-musicales son más recomendables para nuestras cuñas que los meros programas de noticias y debates. La razón es que se suelen escuchar en momentos del día más relajados y optimistas y por lo tanto, más propicios

  • periódicos vespertinos. La mayoría de los periódicos vespertinos han desaparecido al haber sido sustituidos por la información constante del periódico digital. Pero cuando existían podían considerarse un excelente medio de comunicación

  • televisión en horario vespertino. Por último, si hemos de insertar mensajes en un canal de televisión, es mucho mejor hacerlo en horario de tarde para niños, o noche para adultos, cuando el consumidor ha abandonado sus preocupaciones y se encuentra relajado en un entorno familiar. 
Como vemos, si queremos optimizar nuestro presupuesto publicitario tenemos que ponernos en los pies del consumidor y en los estados de ánimo que atraviesa a lo largo de la jornada. De este modo conseguiremos el impacto más efectivo al conseguir una mayor aceptación por su parte


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