El Gran Timo del Arte Moderno


El arte es un fenómeno cautivador que nos relaja y nos transmite agradables sensaciones. Sin embargo, algunos artistas se aprovechan de la buena voluntad del espectador para ejecutar obras sin ningún valor artístico. Y es que en el arte moderno no es oro todo lo que reluce y muchos basan su fama en exponer obras absurdas muy fáciles de realizar.


El truco es que la estética, lo que a todos nos gusta, se basa en reglas muy básicas que algunos aprovechan para su beneficio. Veamos cuáles.


1. Series


Las series de objetos similares o que tienen un denominador común se consideran rítimcas y estéticas. Los espectadores se suelen quedar extasiados ante las mismas sin saber muy bien por qué, pero la verdad es que su ejecución suele ser bastante fácil: basta centrarse en un elemento y reproducirlo con ligeras variaciones. Los ejemplos artísticos más conocidos pueden ser los de las Sopas Campbell de Andy Warhol o sus serigrafías de Marilyn Monroe.

serie de cuadros

serie de botellas



2. Masa 


Los productos colocados en masa son un gran reclamo para atraer la atención al transmitir una sensación de armonía y abundancia. Es algo que conocen bien los comerciantes cuando quieren lanzar un nuevo producto o dar salida a una partida vieja. En el primer caso, lo colocan de forma ordenada y abundante en el escaparate; en el segundo, lo introducen revuelto en cubetas  u otros recipientes. En el arte moderno, no es extraño encontrar obras que consisten en la mera disposición de muchos objetos iguales como estas bombillas del museo de arte moderno de Shangai.


bombillas en masa



3. Contraste


El contraste siempre se ha considerado atractivo al poner de relieve las características individuales: alto-bajo, grande-pequeño, etc. La técnica puede verse en pintura, fotografía o incluso artes visuales, al proyectar por ejemplo, un hombre saltando y otro sentado. Sin embargo, no deja de ser más un simpático artificio que un verdadero desarrollo artístico



4. Provocación


La provocación se consigue generando una situación que produce asombro o extrañeza en el espectador. El simple hecho de cambiar un objeto de posición o colgarlo de la pared puede presentarse como una forma de arte aunque en realidad es un recurso simple e insulso. El piano colgante mostrado abajo es un claro ejemplo extraído de una exposición en la Tate Modern.


piano colgando



5. Objeto descontextualizado


Sacar un objeto de su entorno habitual y colocarlo sobre una pared blanca o sobre un suelo desnudo también suele ser considerado bello. Pero, la verdad es que no tiene más mérito artístico que el haber sabido seleccionar el objeto adecuado y colocarlo fuera de su entorno.
exposición de una oveja



6. La simplicidad

Tras una historia del arte llena de detalles y fina elaboración, quizás la simplicidad extrema pueda considerarse bella por parte del espectador. Y lo cierto es que podemos contemplar muchas obras así en los museos de arte moderno. Pero claro está, su ejecución no exige ninguna aptitud artística y bajo estas obras puede esconderse la más absoluta incompetencia.


cuadro verde


En conclusión, la mera expresión estética no tiene por qué esconder una actividad artística y mucho menos, justificar el montaje de exposiciones y museos para mostrarla. De nosotros depende el saber diferenciarlo y dedicar nuestro tiempo tan solo a la contemplación de obras verdaderamente talentosas. 


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