Estrategias de Marketing de los Parques Temáticos

Cartel a la entrada de Disneyland Hong Kong


Las visitas a esos grandes centros de ocio que son los parques temáticos han experimentado un crecimiento exponencial en las últimas décadas y no es por casualidad. Por lo general, los jóvenes y las familias se sienten entusiasmados por su propuesta lo que les invita a visitarlos durante su periodo vacacional e incluso, a repetir en diferentes ocasiones.

La principal diferencia entre un parque de atracciones tradicional y un parque temático es precisamente, que éste responde a una temática específica que sumerge al visitante en un mundo de fantasía. Esta puede ser de índole geográfica llevándole a entornos lejanos como China, México, Polinesia,... histórica recreando el ambiente de la Antigua Roma o el mundo de los Vikingos, espacial, cinematográfica, del mundo del cómic o cualquier otra que consiga activar su imaginación. 

La primera estrategia de Marketing de los parques consiste por lo tanto en introducir al visitante en un mundo imaginario a través de la cuidada ambientación de sus instalaciones. Es por ello que la inmersión se suele realizar conduciendo al visitante a través de un contundente y llamativo pórtico de entrada.

Cómo se ambienta un parque temático


Para recrear fielmente el tiempo y el espacio de la propuesta todos los elementos con los que se encuentre el visitante tienen que recordar de algún modo a ella. Entre ellos, se encuentran la decoración, los sonidos, la arquitectura, los carteles y los nombres asignados a las atracciones, entre otros. Cuantos más estímulos reciba relacionados con la temática más satisfactoria será su experiencia final. Veamos sus aspectos más importantes: 

  • Arquitectura. La primera inmersión del visitante en la temática del parque se produce gracias a la arquitectura de sus instalaciones. Las tiendas y atracciones imitando poblados, casas tradicionales o centros tecnológicos dan la bienvenida tanto a los niños como a sus padres. El objetivo es que el visitante se vea imbuido en un ambiente original y maravilloso desde el primer momento en que pisa el recinto del parque.

Arquitectura del Oeste en Port Aventura


  • El vestuario. El lejano oeste, China o el espacio exterior también tienen que tener un fiel reflejo en la vestimenta que lucen los trabajadores del parque. Mención especial merecen los actores que periódicamente realizan espectáculos en los que recrean escenas típicas ataviados con atuendos de la época. Su punto álgido se alcanza cuando los participantes en el show pertenecen a la propia etnia del espacio que recrean: orientales, afroamericanos, polinesios...

Actores disfrazados en Disneyland
Mickey Mouse y un grupo de actores caracterizados


  • Atracciones. Un punto clave en la propuesta del parque es la elección de atracciones que se ofrecen al visitante así como su adecuada ambientación. Para conseguirlo, lo primero que hay que hacer es asignarles un nombre que evoque la cultura del país o región en que están instalados. A continuación tienen que decorarse con imágenes y colores propios de la zona en la que se instalan. 

  • Estatuas y vegetación. Las esculturas situadas en jardines, plazas o viales constituyen puntos de referencia para el visitante correspondientes al área temática en que se encuentra. Así no es raro que en la zona del lejano Oriente encuentre legendarios dragones, en la Polinesia sorprendentes tótems y en el Oeste, cowboys o pájaros de mal agüero encaramados en lúgubres travesaños. Además, la aventura suele verse arropada por una exuberante variedad de plantas características del espacio representado.

  • Sonido.  Los ruidos propios del país en que está ambientada cada zona son imprescindibles para que el visitante sienta que realmente está paseando por el mismo. Este punto incluye tanto los sonidos ambientales (aves, animales, cascadas) como las melodías correspondiente a la zona geográfica o espacial que se representa.

  • Mobiliario urbano. Por último, los bancos, las papeleras, los carteles y las farolas también contribuyen a sumergir al visitante en el ambiente del área específica que recrea el parque a través de sus cuidados diseños


Un tipo de atracción para cada visitante


Pero sin ninguna duda, lo que el cliente espera encontrar en el parque y lo que constituye el Producto que éste ofrece a los visitantes son sus atracciones. Lo primero que hay que pensar es que para producir una satisfacción total, es necesario que cada uno de los visitantes  encuentre la atracción adaptada a sus propias características y motivaciones. Por ello, generalmente se encuentran segmentadas por edad (niños, jóvenes, adultos) e inquietudes (agresivas, moderadas, de habilidad...) ofreciendo la mayoría de los tipos en cada una de las áreas. Veamos a continuación los más comunes :

  • Atracciones radicales. Sin duda, los grandes faros que atraen a los visitantes son las espectaculares montañas rusas que con sus descensos y loopings ponen a prueba la adrenalina de sus usuarios. En este apartado también se enmarcan las atracciones de caída libre que no son aptas para cardiacos. Diseñadas para los más valientes este tipo de atracciones proporcionan sensaciones extremas que serán difíciles de olvidar.

  • Atracciones moderadas. Pero no todo van a ser emociones fuertes. Para los menos atrevidos y quienes quieren compartir la experiencia con los más pequeños los parques también ofrecen montañas rusas de menor tamaño o atracciones en las que el agua es la protagonista amenazando con mojar o incluso calar completamente a los más desprevenidos.

  • Instalaciones 3D. Para los más innovadores los parques también acogen las más recientes tecnologías instalando simuladores de vuelo o cines interactivos que sumergen al visitante en vibrantes experiencias visuales y en 3D.

  • Atracciones infantiles. Los niños y los adultos más moderados también encuentran su  espacio particular en los parques de atracciones y es por ello, que en muchas áreas encontramos tranquilos tiovivos, tazas giratorias o carruseles que con sus subidas y bajadas consiguen estimular a todos los miembros de la familia 

  • Atracciones de destreza. Además, quienes huyen de los movimientos bruscos pueden poner a prueba su puntería en barracas de tiro al blanco, pesca de patitos o cualquier otro entretenimiento que demuestre su habilidad y le permita además llevarse a casa un pequeño premio

  • Paseos. Por último, por qué no descansar un rato tras la larga jornada y disfrutar del paisaje dando un tranquilo paseo a bordo de una barca, en un trenecito de época o en una original nave futurista

Como vemos, configurando una variada oferta en sus atracciones los parques consiguen que todos y cada uno de los clientes vean satisfechas sus expectativas y salgan del recinto con un excelente sabor de boca.

Técnicas de Marketing de los parques temáticos


Pero además de la ambientación y las atracciones, los gestores de parques temáticos también ponen en marcha una gran cantidad de acciones de Marketing con el objetivo de maximizar el beneficio que reporta a la compañía. Para empezar es importante recordar que en toda relación la primera y la última impresión son las que con mayor intensidad se recuerdan. Los gestores de los parques conocen bien este aspecto y es por ello que colocan a la entrada una estatua de algún personaje emblemático (el pájaro carpintero, Billy el Niño, Mickey Mouse...) con la que se da la bienvenida al visitante, la cual se hace acompañar por lo general de una alegre fanfarria o de una melodía épica que le motive. 

El momento de la despedida resulta aún más importante si cabe y es por ello que antes del cierre se suele ofrecer a los visitantes una espectacular cabalgata en la que intervienen los principales personajes, una representación de música y baile o un impresionante espectáculo de fuegos artificiales. El objetivo no es otro que provocar el efecto Guau! en el visitante de modo que no dude en recomendar su visita a todos sus conocidos y por supuesto, en volver en cuanto tenga ocasión.


Vistosa cabalgata final en Disneyland


El recorrido del parque está minuciosamente diseñado para alternar en cada área las mejores atracciones con puestos en los que se provoca el consumo de los visitantes. Estos suelen consistir en tiendas de regalos y en establecimientos de bebidas o de alimentación. Pero el ingenio de los gestores no tiene límites y por lo general, los consumidores también son tentados a comprar fotografías disparadas en las mejores atracciones o a participar en juegos colocados estratégicamente en las zonas de paso. 

Los parques no solo son recintos donde se estimulan los sentidos. La parte afectiva es la que más firmemente puede vincular al visitante con los mismos por lo que merece la pena reservarle un espacio en ellos. En este punto es donde intervienen los simpáticos personajes de cuento o de dibujos animados (Mickey, Looney Tunes, Barrio Sésamo) que saludan a los niños en las plazas y los viales y se prestan a hacerse una foto con ellos. Sin duda, se trata de una sencilla técnica que ofrece una experiencia única e irrepetible para los visitantes de menor edad.

Finalmente, cerca de la salida los parques suelen contar con magníficas tiendas de souvenirs en las que los visitantes pueden adquirir un último recuerdo de su estancia en el recinto. Esta técnica la conocemos bien a partir de los aeropuertos o los museos en los que encontramos tiendas al final del recorrido (el aeropuerto constituye el final de nuestro viaje). La sicología que la sustenta es el llamado efecto trofeo por el que el visitante tiene que llevarse algo del lugar visitado para considerarlo como propio. Así, los creadores del parque aprovechan el entusiasmo final de los visitantes para incitarles a realizar un último gasto. 


Atractivos souvernirs en Disneyland Paris


Conclusión

La visita a los parques temáticos son ocasiones únicas en los que los visitantes esperan disfrutar de una jornada inmersiva que les haga abstraerse del día a día y vivir una experiencia fantástica. Por ello, sus gestores tienen que esforzarse al máximo para que cada detalle les introduzca en un mundo de ilusión y fantasía al que deseen volver una y otra vez. 


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