¿Eres trabajador Búho o Alondra? Aprovecha tus mejores horas



La energía física de las personas no es uniforme a lo largo de la jornada sino que sufre altas y bajas regulares. Es decir, estamos sometidos a lo que técnicamente se denomina ritmos circadianos. Esta circunstancia afecta decisivamente a nuestro rendimiento laboral ya que los trabajadores alternamos momentos de euforia con otros en que la energía parece abandonarnos teniendo que realizar un mayor esfuerzo para ejecutar nuestras tareas. 

Lo interesante del caso es que no todos los individuos alcanzan su mayor rendimiento a la misma hora del día y por hacer una clasificación simple, hay algunos que rinden más por la mañana y otros que rinden más por la tarde. Pues bien, las personas que experimentan su momento cumbre a primera hora reciben la denominación popular de alondras, y los que rinden especialmente bien por la tarde, la de búhos. Por último algunas personas, son suficientemente flexibles como para adaptarse a las necesidades del trabajo a cualquier hora del día. 

Cómo son los trabajadoras alondra


El grupo conocido como los alondras reciben a primera hora de la mañana un gran chute de energía. Ello implica que nada más llegar a la oficina están experimentando su fase álgida de creatividad y productividad. Los alondra son aquellos trabajadores que a las ocho de la mañana pueden estar perfectamente atentos y activos en una reunión de trabajo, enfrascarse en complejas conversaciones telefónicas y despertar al resto de compañeros con sus alegres chanzas y comentarios.

Si eres de los que se identifican con un trabajador alondra  debes acometer nada más llegar a la empresa las tareas más importantes y que más esfuerzo requieran pues de este modo aprovecharás todo tu potencial. Además, harás bien en iniciar todos los proyectos que sea posible bien trabajando por tu cuenta, bien enviando comunicados o e-mails a otras personas implicadas en los mismos. 

Otro punto que tienes que tener muy en cuenta es evitar a toda costa involucrarte en aquellas tareas consideradas ladrones de tiempo: conversaciones intrascendentes en la cafetera, reuniones improductivas, visitas de otros compañeros, llamadas de pura cortesía... En caso contrario, cuando te quieras dar cuenta habrás desperdiciado los momentos más activos de tu jornada y tendrás que resolver problemas complejos cuando hayas perdido motivación y concentración.  Para aprovechar al máximo tu energía y sacarle la máxima productividad puedes emplear algunos trucos: 

  • llegar a la oficina antes que el resto de los compañeros con lo que podrás adelantar tus tareas pendientes e iniciar otras nuevas sin tener que soportar las incómodas interrupciones que se producen a primera hora

  • de este modo, además, podrás cambiar tu ritmo de trabajo y tomar el café solo en tu escritorio evitando las largas conversaciones que a veces se sustancian alrededor de la cafetera

  • programar las negociaciones o entrevistas más complejas para primera hora de la mañana asegurándote de ese modo que tu interlocutor estará prevenido y disponible

  • realizar los viajes de trabajo a partir del mediodía de modo que las visitas a clientes o proveedores se produzcan a primera hora de la mañana

  • retirarte a casa en el horario convenido y dedicar el resto de la tarde a disfrutar de la familia o a actividades lúdicas que no exijan mayor esfuerzo. Permanecer un tiempo extra en la oficina para responder mails o terminar tareas no tendría sentido al coincidir con tus horas de menor rendimiento

Cómo son los trabajadores búho


A diferencia de los alondra, otras personas inician su jornada laboral lentamente alcanzando su mayor nivel de actividad por la tarde. Son los conocidos como trabajadores búho.  Es fácil identificar a este tipo de colaboradores porque son los que convocan complicadas multiconferencias después de comer, envían sesudos informes a esa hora o son capaces de participar en  animadas tertulias por la tarde. 

Los trabajadores búho son aquellos que se quedan a trabajar en la oficina cuando todos se han retirado o se llevan regularmente tareas para terminarlas en casa. Además, son trasnochadores no encontrando nunca el momento de irse a dormir. Sin embargo, por las mañanas les supone un auténtico suplicio levantarse y emprender la jornada con una alta dosis de motivación. 

Los búho tardan en despegar pero una vez que cogen velocidad son imparables a la hora de ejecutar su trabajo. Y es que en esos momentos de la tarde es cuando su mente se encuentra activa y despejada, cuando pueden leer y hacer operaciones con facilidad y cuando pueden mantener profundas conversaciones telefónicas sin perder ni un detalle de las mismas. Si te defines como un trabajador búho podrías seguir los siguientes consejos para sacarte el máximo rendimiento: 

  • incorporarte lo más tarde posible a la oficina si es que tienes horario flexible o las disposiciones de la empresa lo permiten

  • reservar las primeras horas de la mañana para realizar tareas mecánicas como cumplimentar hojas Excel, montar presentaciones, redactar informes...

  • programar las negociaciones, reuniones con el equipo o conversaciones clave con los superiores por la tarde cuando tu mente está despejada y puedes razonar con mayor claridad

  • dedicar las últimas horas de la jornada a programar la agenda de los próximos días, iniciar o diseñar proyectos ambiciosos, realizar cálculos especialmente complejos, etc.


La importancia de ser búho o alondra


El hecho de pertenecer al grupo de los denominados búho o de los conocidos como alondra no es intrascendente. Y es que identificando a qué grupo de personas pertenecemos podemos programar las tareas que requieran mayor concentración y entusiasmo en las horas de nuestro mayor rendimiento y dejar las rutinarias para momentos de cansancio cerebral. Así, simplemente redistribuyendo nuestra agenda potenciaremos nuestra productividad realizando el mayor número de tareas en el menor espacio de tiempo. 

Otra efectiva aplicación de esta clasificación se refiere a nuestros colaboradores más cercanos. Y es que ellos también soportan sus propios ciclos energéticos que influyen claramente en su ritmo de trabajo. Para conocerlos, no hay más que observar el comportamiento que desarrollan en la oficina. Y es que hay personas que a primera hora parecen adormilados y necesitan varios cafés para activarse mientras que otras, se presentan en el centro de trabajo exultantes de energía. 

Clasificándolos en una tipología u otra podremos sacar el máximo provecho a su tiempo encargándoles tareas complejas en sus momentos cumbre y las más rutinarias en sus periodos menos productivos. Además, podemos identificar qué tipo de trabajador - búho o alondra - predomina en nuestro equipo lo que nos permitirá programar las reuniones, talleres y lanzamiento de proyectos en los momentos en que presenten un mayor rendimiento. 

Como vemos, identificar nuestras mejores horas del día y las de nuestros colaboradores supone un requisito de productividad y eficacia al poder organizar las tareas en función de este sencillo parámetro lo que redunda claramente en la satisfacción y motivación de todo el equipo. 


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