Habilidades del Directivo que no enseñan en la Escuela


 

Llevar a cabo proyectos de forma efectiva en una empresa es un tarea que con el tiempo y cierta práctica puede resultar sencilla. La mayoría de los jóvenes que acceden al mundo laboral y aspiran a ser directivos salen perfectamente formados de sus Universidades y de sus Másters en Adminsitración de Empresa. Sin embargo, existen habilidades fundamentales para el mundo de la gestión de las que carecen absolutamente. Esto nos lleva a replantearnos el modelo de educación implantado en la sociedad que en ocasiones no cumple con los requisitos básicos exigidos por un mundo empresarial exigente y competitivo.

Entre las prácticas que no se enseñan en el colegio ni en las escuelas de negocios se encuentran las siguientes: 


Técnicas de negociación


Las técnicas de negociación son básicas para desenvolverse con éxito en el mundo laboral. Esta habilidad es fundamental cuando se trata con clientes desde una posición comercial pero también a la hora de pedir más recursos para un proyecto, solicitar un aumento de sueldo, convencer a un compañero de equipo, etc. 

En realidad, muchas de nuestras interacciones sociales triunfan gracias a la negociación y a la necesidad de llegar a acuerdos, ya sea para asuntos triviales - salir a cenar o tomar un café - como trascendentes - vender un producto, cambiarse de piso...


Hablar en público de forma convincente


La elocuencia ya se enseñaba en la Grecia clásica y a día de hoy, sigue siendo esencial para hacerse entender y comunicar con precisión el mensaje que se quiere transmitir. Como en el caso anterior, esta habilidad es básica para quienes se enfrentan diariamente a clientes para venderles su producto o servicio. Pero también es clave cuando hay que vender un proyecto internamente ya sea a los superiores ya al propio equipo de trabajo. De la forma en que lo expongamos y en consecuencia, consigamos convencer a nuestra audiencia, dependerá gran parte de nuestro éxito.


Realizar buenas presentaciones


Si algo he aprendido en el mundo laboral es que los soportes visuales ayudan a vender cualquier iniciativa que queramos poner en marcha. Para conseguirlo es necesario conocer las herramientas básicas de presentación que habitualmente se reducen a Power Point. Pero además, es fundamental saber escoger los formatos y textos así como disponer los elementos en ella para captar la atención del oyente y convencerle de nuestros postulados. 

La mayoría de las presentaciones que vemos en las conferencias son densas y aburridas, no se centran en el asunto o fallan al extraer las principales conclusiones. Por ello, es clave conocer las técnicas de diseño de presentaciones para elaborarlas de la forma más efectiva.


Trabajar en equipo de manera eficiente


El tipo de enseñanza que recibimos en nuestra sociedad se centra en memorizar contenidos complejos que luego hay que repetir como si fuéramos un loro. Sin embargo, en la empresa la mayoría de los proyectos requieren la participación de varias personas con las que hay que compartir objetivos para obtener un resultado óptimo. 

Un buen trabajo en equipo requiere saber fijar metas en común, saber escuchar a los compañeros y extraer lo mejor de cada uno, compartimentar el trabajo y llegar a conclusiones consensuadas para entregar el mejor producto posible a nuestro público.


Creatividad


En un entorno competitivo en el que hay que ofrecer las mejores propuestas al mercado, no vale con copiar lo que hacen los demás o utilizar antiguas fórmulas. En este contexto, desarrollar ideas rompedoras que tengan  aceptación entre la audiencia es la clave del éxito de las empresas. Reconozcámoslo, ninguna compañía se ha erigido en líder del sector siguiendo la estela del mercado. 

Para ser creativo, es necesario pensar más allá que los demás y aparcar el miedo a ser el primero en ofrecer algo. Y aunque existen muchas técnicas para potenciar la innovación, la creatividad es más bien una actitud que se debe interiorizar desde jóvenes para que luego las ideas puedan surgir de un modo natural y fluido. 


Resolver problemas inesperados


El estilo de educación que recibimos en la escuela tampoco está orientado a aprender a resolver problemas insospechados. Como hemos dicho, la formación se basa en la memorización y los problemas que plantean asignaturas como Matemáticas están estandarizados por lo que con práctica es fácil resolverlos. Sin embargo, en la empresa las dificultades con las que nos topamos pueden ser totalmente novedosas y exigir la aplicación de soluciones rápidas. Pueden tratarse de fallos de producción, quejas y devoluciones de clientes, apagones informáticos, bajas de personal, etc. 

Para resolverlos, no hay más remedio que desarrollar habilidades personales como iniciativa, sensatez, capacidad relacional o capacidad de toma de decisiones, entre otras. 


Trabajar bajo presión


En la escuela recibimos conocimientos determinados que luego son evaluados a través de exámenes tasados de los que conocemos tanto la fecha como el formato. En la empresa la forma de trabajar es totalmente diferente. Los proyectos y problemas que debemos acometer se suceden sin orden acumulándose por picos de actividad y somos nosotros quienes tenemos que establecer el sistema para desarrollarlos con eficacia. 

Para conseguirlo es necesario desarrollar habilidades de las que muchos carecen. Planificación de tareas, priorización de las más importantes, gestión del tiempo, delegación a otros colaboradores o uso de agendas compartidas son algunas de ellas. 

Conclusión


Como vemos, los conocimientos técnicos son necesarios e imprescindibles para el desarrollo de la actividad en el mundo empresarial. Pero existen otras habilidades que ahora llaman soft que son claves para el éxito en el ámbito directivo. Transmitirlas en los periodos más tempranos de la educación de los ciudadanos haría a nuestra sociedad más eficiente y exitosa en sus más variadas tareas. 


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